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El lado oscuro de San03 noviembre Episodio XLVIIEPISODIO XLVII: DE CUMPLEAÑOS
A lo largo de hace ya muchos, muchos, muchos años, ha habido siempre una pregunta que ha asolado a la población de muchos puntos de este planeta: ¿Cuál es la edad real de Sara Montiel? Cierto que es un tópico, pero por muchos años que pasan nadie ha conseguido darle respuesta. Sin embargo, la gente se pasa mucho tiempo preguntándose la edad de la gente que le rodea buscando el momento apropiado para preguntársela, y ese momento siempre es el mismo: el día de tu cumpleaños. Ese día en el que todo el mundo se te acerca para preguntarte: “¿y cuántos cumples? ¿Eh? ¿Eh?” Que luego ya da igual que cumplas 20 que 50... al final en tu trabajo todos sueltan la misma broma: "¿Tantos? Joder, al año que viene ya te jubilas ¿no?". Súper graciosos. Pero lo que mosquea no es que te pregunten la edad, ni que hagan bromas... lo que mosquea es que nadie se acuerda de tu edad de un año para otro, y cada año te lo preguntan de nuevo. Es el conocido "Síndrome de los amigos de papá", que son esos amigos de tus padres que van a tu casa una vez al año desde que tenías 3 años y que van ya con el chip de pregunta-respuesta instalado. Cuando se cruzan contigo siempre pasa:
- Joder qué mayor estás, ¿cuántos años tienes ya? - 24 - ¡Qué mayor! Ya eres todo un hombre ¿eh?
Y al año que viene más de lo mismo... aunque te cambies de sexo. “Ya eres todo un hombre ¿eh?” Que parecen el Robot Emilio, que viene con las preguntas programadas de fábrica.
Pero con el tema este de la edad hay un dato curioso, y es que a partir de ciertas edades hay dos sectores a los que les cuesta reconocer la edad que de verdad tienen: los famosos y las mujeres. Tú por ejemplo ves a Fraga por la tele (Fraga es el hombre ese que camina como los pingüinos, por si alguien aún no lo conoce) y nadie sabe cuántos años tiene. Es más, para conocer su edad no vale con mirar el DNI, le tienen que hacer la prueba del Carbono 14. Y ya el kit completo es cuando se juntan mujer y famosa. En ese momento se producen paradojas temporales y se dan casos como el de Isabel Presley: la primera madre biológica que es más joven que su hija. Es como Benjamin Button, cada año que pasa se hace más joven. Y luego está el caso de Ana Obregón: una mujer que cumplió los 20 años y ahí se quedó. Por eso siempre tiene que hacer de quinceañera en televisión…
Aunque la verdad es que yo los entiendo; porque cuando la gente se entera de la edad de otro, siempre empieza el típico chismorreo a tus espaldas y acaban soltando la misma frase: “Míralo cómo está”. Lo que pasa es que depende del tono, esto puede ser algo bueno o algo malo. Porque claro, no es lo mismo que te digan: “¡¡Míralo!! ¡¡¡¡Cómo está!!!!” que “Míralo… cómo está…”. En el primero de los casos significa que eres una pasa-da mientras que en el segundo eres sólo una pasa.
Pero si es un misterio la edad de algunas personas, más misteriosas son las tradiciones de muchos cumpleaños. De todas ellas, las hay que año tras año se cumplen a rajatabla el día de tu cumpleaños, como por ejemplo la de tirar de las orejas. Que vale… cuando tienes 10 años, pues no es nada, pero cuando estás ya pasando los 30… además de que siempre está el típico amigo cabrón que coge y te pega un tirón más “de regalo”. Y si son muchos los que te tiran, pues te acaban agrandando las orejas…que es lo que le pasó al príncipe Carlos de Inglaterra, que tenía muchos amigos… pero muchos muchos. Y ya, si además de muchos, los tienes muy bestias, pues te acaban arrancando la oreja, como a Van Gogh.
Lo curioso es que eso de tirar de las orejas o soplar las velas (que los hay que hacen soplar las 80 velas al abuelo… que casi necesita un transplante de pulmón para soplarlas todas), son tradiciones que se mantienen. Otras tradiciones sin embargo se pierden, como la de regalar bolsitas llenas de chuches. Anda que no molaba cuando ibas a parvulitos y tocaba cumple… que yo ahora lo pienso y entre las chuches (o “los chuches”, según se vea) de 30 cumpleaños al año y la cantidad de ceras Plastidecor que comen los niños… ¡Cómo no va a haber obesidad infantil!
Y luego otra cosa que cambia mucho con el tiempo son las fiestas de cumpleaños. De pequeño invitabas a toda la clase y montabas un fiestón que ni Ernesto de Hannover en una despedida de soltero. Sin embargo, de mayor intentas montar un fiestón y va menos gente que a un mitin de Izquierda Unida. Así que decides no montar más fiestas nunca. A no ser, eso sí, que seas Silvio Berlusconi. Ese hombre celebra como 5 fiestas de cumpleaños al año. ¡Con razón envejece tanto! Pero tenga los años que tenga, al hombre se le ve con el espíritu de un chaval de 18 años. Claro, ahora entiendo por qué invita a chicas de 17 a sus fiestas….
En fin, que los cumpleaños son un lío y un follón. Encima para colmo, el día que cumples años te felicitan por ello… ¡como si a la gente le gustara cumplir años! Aún cuando eras pequeño y querías tener 18 para ser libre… aunque después, llegas a los 18 y descubres que, al final, para lo único que eres libre es para elegir el banco donde domiciliar tus facturas.
13 octubre Episodio XLVIEPISODIO XLVI: UN PEQUEÑO LUGAR, UN PEQUEÑO SUEÑO Es en esa tierra donde nacen los sueños, donde la mirada se pierde, donde todo brilla; donde la vida, aun presa en sus fronteras, cobra sentido. Es en esos lagos donde nacen los ríos que desembocan en ese mar donde beben aquellos privilegiados, que siendo buscadores de fortuna, la fortuna encuentran. Allí las hojas que cubren los árboles, sólo rigen la ley del viento; allí las ramas se riegan con olor a rosas, y cada trozo de tela de esa alfombra de piel morena llena de imperfección humana, embellece cuando se camina por ella. ¡Inhumana belleza! Al tacto, seda con olor a arena blanca; a la vista, mirada cegada de un silencio que todo lo puebla. En ese lugar, se pierde la razón al contemplar cómo te envuelve su dulzura y por dejarse llevar por la inteligencia con la que todo camina. Allí no hay rincón en que el corazón no sonría; allí no hay segundo en el que no se escuche una risa. Un pequeño lugar por el que muchos darían su vida por poder vivir en él. Ese lugar, que tanta gente busca y ansia y sólo pocos han encontrado, y algunos que lo pisaron, sólo se dieron cuenta de donde estuvieron en el momento en el que le alejaron sus pies. En ese momento en el que despiertas y descubres que a veces la realidad supera la ficción; aunque por desgracia, como dijera aquél, los sueños tan sólo sueños son. 26 agosto Episodio XLVEPISODIO XLV: COMPRAS
Ir a comprar es un coñazo. Alguien tenía que decirlo algún día. Y da igual que haya gente a la que le guste y le divierta. También hay gente a la que le gusta salir por la televisión a insultarse y a mí no me parece divertido. Aunque por lo menos, a éstos les pagan. Sin duda lo más odioso de cuando vas a comprar algo es hacer cola… y en el supermercado más que en ningún sitio; y es que en un supermercado es donde aparece la más odiosa de todas las compradoras: “La abuela del centimico”. Para mí que son como una sociedad organizada porque cola donde te pones, cola donde aparecen. Y siempre te toca delante de ti: - - ¿Cuánto me has dicho que es hija? ¿5,54? A ver… uno, dos, tres…. Ay, ¿me lo cuentas tú? Es que yo ya estoy mayor y ya no veo los números de las monedas… Claro, los números de los céntimos igual no los ve, pero los del bingo los ve y los maneja que da gusto verla jugar. Por suerte, existen medios más cómodos de pago y no siempre tienes que ir sacando las moneditas... que al final almacenas tantos céntimos que la cartera acaba pesando más que Falete. De hecho, la moda esta de alguna gente joven de llevar los pantalones caídos no es una moda… ¡los llevan así de lo que les pesa la cartera! De todas maneras no me imagino yo lo que hubiera pasado si una abuela de estas hubiera tenido que ir a fichar a Cristiano Ronaldo: - - ¿Y cuánto dices que es? ¿94 millones? A ver qué tengo por aquí… uno, dos, tres, cuatro… ¿ésta es de uno o de dos? Sin embargo, para evitar el colapso que provocan estas mujeres, se inventó la caja rápida. Y aquí me gustaría hacer un pequeño hincapié: ¿por qué cojones ponen a la cajera más lenta y torpe a atender la caja rápida? Es como si pones a correr a Contador el Tour de Francia con una bicicleta estática. Que no avanza. El caso es que a pesar del coñazo que supone, hay veces que por necesidad, pues te toca ir a comprar. Tú, que en tu humildad, eres una persona de ingresos medios, con una cultura media, una posición social media… vamos, lo que se conoce como clase media… media-namente idiota. O al menos eso parece cuando hablas con ciertos vendedores. Porque tú vas un día a comprar una cámara de fotos y cómo no tienes ni puta idea, pues pides que te informen: - - Buenas, querría una cámara de fotos - - Pues está usted de suerte. Acabo de recibir esta Olympus que dispone de grabación de vídeo Full HD, un sensor CMOS de fotograma completo, con un rediseñado de los píxeles que minimiza el ruido y una velocidad de obturación realmente excepcional. - - ¿Y fotos? ¿hace fotos? Al final, no sabes cómo, te la acabas llevando a casa al módico precio de 500 euros. Y con una cámara así… qué menos que presumir de ella. Y ahí te plantas tú delante de tu novia a vacilar con tu cámara: - - ¡Buah! Mira churri que cámara me he comprado. Hace fotos, vídeo… ¡y es súper silenciosa y súper rápida! - - Ah mira, como tú en la cama. Y es que las tías no entienden lo importante que es la tecnología para muchos hombres. Es como cuando ellas llegan y te enseñan los vestidos que se compran: “¿Te gusta? ¿A que me queda bien?” ¿Tú qué les vas a decir?: “El vestido te hace el culo gordo, y no tienes suficiente pecho para llevar ese escote.” Pues no, les dices: “Cariño, te queda estupendo. Si es que a ti te queda todo bien”. Pero ellas no. Y claro, llega el tío todo feliz a casa y con toda la ilusión del mundo: - -Cari, ¡mira qué GPS me acabo de comprar! - - ¿Un GPS? Tú sí que eres un GPS. ¡GiliPollaS! A ver para qué queremos un GPS si no te tenemos ni coche Pero no vayáis a creer que esto es de ahora. ¡Qué va! Las mujeres ya eran así hace mucho. A Moisés ya le pasó esto con su mujer. Como tampoco tenía coche, pues fue a devolver el GPS a la tienda. Y claro, después le tocó sacar a los israelitas de Egipto sin GPS… y pasa lo que pasa: 40 años perdidos por el desierto. Que yo no es por malmeter… pero 40 años para salir de Egipto… mucha prisa, mucha prisa... tampoco es que se dieran. Luego también es verdad que hay gente que es idiota comprando. Porque siempre está el listo que viene vacilando de móvil nuevo: “Mirad qué pedazo de móvil con una cámara de 10 megapíxeles” Que tú piensas: “Y para qué coño quieres una cámara tan buena en el móvil, si hace una semana te gastaste 500 euros en una puta cámara de fotos”. Además, no sé por qué, hay gente que cree que ir de compras es como tener sexo, que aparte de sólo se puede hacer en compañía. Pero no, no es lo mismo… y eso que hay gente que el primer orgasmo de su pareja lo conoció yendo de rebajas… De todas maneras, tanto yendo de compras como follando acabas sudado, ligeramente cansado y necesitas un pequeño descanso hasta volver a repetir la experiencia. Aunque eso sí, puestos a tener que hacerlo, mucho mejor hacerlo solo. Lo de ir de compras, claro está. 25 mayo Episodio XLIVEPISODIO XLIV: RELOJES
Hoy toca hablar de un tema que desde hace ya tiempo ha dado muchas vueltas: los relojes. Pero me gustaría hablar de los relojes de cuando era pequeño, no de los relojes que se hacen hoy en día. Los de ahora es que son enormes… ¡y cada vez más! De hecho en TVE ya están pensando que este año las campanadas las van a retransmitir enfocando el reloj de pulsera de Ramón García, porque dicen que se ve mejor. Fijaos si los hacen grandes que ahora dentro viven Flik, Flak y toda su familia. ¡Por no hablar ya de lo que pesan! Que los hay que hacen un brazo que… ¿o por qué creéis que Nadal tiene ese brazo? ¿De jugar al tenis? ¡Pues no! Lo tiene de llevar el reloj. De eso o de… bueno, da igual, mejor pasar de esos relojes y centrarnos en los que molan. Cuando yo era pequeño en mi clase sólo había dos tipos de niños: los que llevaban un reloj Casio y los que llevaban el reloj que les habían regalado en la comunión. Luego había un tercer grupo, que eran los que no tenían reloj y se lo pintaban con un boli… pero esos no cuentan. El caso es que básicamente había dos grupos. Y lo curioso es que a todos nos regalaban relojes por la comunión. A mí en concreto, 4. Que yo pensaba: “Iré disfrazado de uno de los Village People… pero puntual llego fijo”. Además el reloj era el regalo estrella. No como ahora, que al niño le hacen tantos regalos que parece que se vaya a ir de casa. Hay promotores que hasta les regalan pisos. Claro, como por la crisis no se venden… pues los regalan. Aunque eso sí, como pasa siempre, los niños siempre se encaprichan de lo que ven por la tele y ahora todos quieren que les regalen trajes, como a Camps. Pero volviendo al tema, me acuerdo que de pequeño yo ya flipaba con que el reloj tuviera luz y cronómetro, y ya si tenía cuenta atrás… ¡ni te cuento! Yo recuerdo que cuando era más pequeño, todo el mundo llevaba un reloj con el que “podías cambiar los canales de la tele”. Que luego siempre venían a vacilarte: - A ver, a ver ¿Qué reloj tienes? ¡Buah! Vaya mierda de reloj ¿no? Yo con el mío puedo cambiar los canales de la tele si quiero… - Ya bueno, yo es que uso lo que viene siendo el mando a distancia… - ¿Y si el mando se estropea? Pues usas el método “Van Damme” (darle de ostias hasta que funcione), que para eso está, y es aplicable a todo trasto viviente: ordenador, televisión, móvil, consola… Además a día de hoy aún no conozco a nadie que cambiara un solo canal de la televisión con ese reloj. Al igual que tampoco conozco a nadie que se meta 100 metros en el agua a ver si el reloj resiste o no resiste. Que esa es otra. Yo no sé qué se hace a 100 metros de profundidad en el mar (además de ver cangrejos y caracolas cantando…), pero tampoco me veo ahí en plan: “¡Ostia, si ya son las 20.30! ¡Cómo pasa el tiempo! La bronca que me va a caer en casa…” Y aún me veo menos, (debe ser porque soy un bicho raro), cuando yo soy de los que antes de meterme al agua, me quito el reloj…pero claro, eso lo debo hacer yo solamente. Alguno seguro que estará pensando: pero si llevas reloj, sabes a qué hora tienes que salir del agua. Y yo pienso: ¿para qué? ¡Si todo el mundo sabe que del agua hay que salir cuando tienes los dedos como garbanzos! En fin…relojes. Y por último no se puede hablar de relojes sin hablar de aquellos que más influyen en nuestro día a día: los despertadores. ¿Quién cojones tuvo la idea de poner el pitidito ese en los despertadores? ¿De verdad que no había otro tipo de sonido que nos despierte? Y otra duda aún más grande. ¿La SGAE cobra derechos de autor por usar el pitidito ese? Quizá aún no, pero tiempo al tiempo. 22 abril Episodio XLIIIEPISODIO XLIII: ASESINOS EN SERIO
Asesinar ya no es lo que era. Ahora se ha puesto de moda cargarse poblaciones enteras, inmolarse y cosas así. ¿Dónde han quedado esos asesinos elegantes que no dejaban huella? Esos asesinos de guante blanco, sigilosos, pulcros… ¡Que parecía que a la gente la matara Don Limpio! Pero ahora ya no. Ahora hay que dejar desperdicios por toda la casa. Que se note que ahí ha habido un asesinato. ¡Y luego se quejan de que los cogen! Pero si es que yo me puse a ver una serie de estas americanas (por aquello de que los americanos marcan tendencias… en cine, en tecnología, en asesinatos…) y ¡vamos!, ni aún con policías cojos, se escaparían. Para empezar, los asesinos americanos deben de haber salido de un centro de alopécicos. Lugar donde matan, lugar que está lleno de pelo. Que al final no sabes si le ha matado su vecino o su gato. Si es que te dan ganas de hacer una colecta para comprarle una maquinilla para que se rape el pelo, que total, no se tarda na’ y no vas dejando pistas. ¿Ves? Estas cosas a Don Limpio no le hubieran pasado. Luego está el tema de las huellas por toda la casa. A ver, que yo esto lo entiendo, porque cuando vamos a casa de alguien, lo primero que hacemos es ir directamente a la estantería donde está la colección de CDs y de DVDs; pero para rajar de ella. Tú empiezas a mirar la colección tranquilamente hasta que saltas: “¿De verdad te compras los CDs del Melendi originales?” “¿Waterworld? ¿En versión extendida? Vamos, no jodas. Por favor, dime que te la regalaron”. Vamos, estoy convencido de que los asesinos obligan a sus víctimas a oír como rajan de sus gustos antes de matarlas. Incluso hay gente que va más allá: yo tengo un amigo que le encanta mirar a ver qué hay en la nevera nada más entra en mi casa. Que mirándolo por el lado bueno… igual querrá matarme, pero mientras tanto se preocupa por mi salud. Pero no nos desviemos. Si dejar la casa llena de pistas no fuera suficiente, luego tenemos el detalle de que el asesino para llegar hasta la casa no usa un Renault Twingo, no. El tío va con un Masseratti RFT 3550 (importante que detrás de la marca del coche se pongan letras y números aleatoriamente para indicar que es un coche de calidad de la buena). Y claro, el coche ese lo tienen 2 en todo Estados Unidos. Además mientras que otra policía de cualquier otro país se la jugaría a cara o cruz, allí la policía utiliza otro sistema mucho más sofisticado: cuanto más negro, más culpable. Y esto por no hablar de dónde viven. Que el tío no vive en un piso de las afueras no… sino que tiene su chalet en el que ya puedes ir un martes a las 9 de la mañana que están todos sus colegas (desde párvulos hasta secundaria) bañándose en la piscina. Se ve que allí en Estados Unidos no trabaja nadie… claro, con esto de la crisis…pues no hay trabajo, y todos de ocio. Sin embargo, aún se podría dar el caso de que ninguno de
los anteriores supuestos se produjera. Pues no pasa nada. Como rezaba un
antiguo anuncio: “El algodón no engaña”. Concretamente, las camisetas de
algodón. Porque eso sí, ya puede ser el asesino más rico del mundo que tiene menos variedad de vestimenta que un
personaje de los Simpsons. Da igual que les cojan el mismo día o 3 días después
que siempre van con la misma ropa… y claro los manchurrones de sangre, pues te
delatan. Que yo pienso, vale que no te cambies… pero ¿cómo coño lo hacen para
que sus madres les dejen salir con la ropa manchada? ¡Si una madre ve las
manchas incluso antes de que estén! Eso sí que es un verdadero misterio que
ningún poli podrá nunca resolver.
En
fin amigos, que si algún día vais a matar a alguna persona (o a un árbitro…),
pues hacedlo con estilo, porque para hacer un estropicio mejor os quedáis en
casa, enchufáis la tele, ponéis las noticias y veis que igual no hace falta que
se hagan más estropicios. 29 marzo Episodio XLIIEPISODIO XLII: SOBRE LO ESCRITO
¿Qué sentido tiene escribir? Pasar los días buscando palabras, hilvanando frases para que luego mueran como han muerto otras muchas: olvidadas en un cajón. Qué sentido tiene sentir mientras escribes, que es una pérdida de tiempo, un intento en vano de dibujar textos sin repetir lo que otros ya han dicho. Entonces, es en este sinsentido cuando piensas por qué merece la pena malgastar el poco tiempo que tenemos, en escribirle a nadie, en expresar sentimientos para los cuales aún no se han inventado las palabras, empeñándonos en hacer más complicado lo que de por sí nunca ha sido fácil de explicar. Y quizá la única razón para ello sea que prefiramos que las palabras, puestas a tener que perderse y morir, al menos no mueran con nosotros. Aún
así: ¿no está ya todo más que dicho con palabrerías y gestos? Ya perdieron
horas de sueño muchos escritores para expresarlo todo tanto en prosa como en
verso, como para perderlas nosotros sin aportar nada nuevo. Tal vez sea que no me
importe reescribirlo todo o puede que en realidad lo necesite. De todas maneras, ¿Qué
más da? Si todo aquello que escribo, seguramente nunca será leído; y si se
leyera, es más que probable que no sea quien deba leerlo; y si fuera quien
debe, dudo que lo comprenda; y si lo comprendiese, negaré que fueran mis dedos
los que lo escribieran.
26 enero Episodio XLIEPISODIO XLI: EL FUTURO
Durante muchas etapas de la vida, la gente siempre ser pregunta: ¿cómo será el futuro? Es más, seguro que todo el mundo se ha hecho una idea de cómo será el mundo dentro de 50, 60 o 100 años. La mayoría se imagina un mundo lleno de robots que harán todo lo que hacemos ahora. Yo le he estado dando vueltas… y no sé si me gustaría del todo. Por un lado sí que es verdad que no tendríamos nada que hacer pero se perdería el encanto de muchas profesiones. Imaginaros cuando las tías pasaran por delante de una obra y los piropos se los echara un robot: - ¡Humana! ¡Ojalá fueras un robot para poder introducirte el pen drive por el USB! O cuando llegaran los obreros a tu casa a arreglar una reforma: - ¡Pero señora!, ¿Quién le ha hecho esta chapuza? ¿Un robot que funciona con Vista o qué? Que ese es otro tema; normalmente la gente llama para que reparen la chapuza a los mismos que la hicieron. Alguno pensara: ¡Hay que ser gilipollas! Bueno, pues como con la crisis: los bancos la provocan, y ahora hay que darles más dinero para que la solucionen. Pero bueno, ellos son felices creyendo que la culpa es de otros… es tontería quitarles la ilusión (los obreros, digo) Otro trabajo que podría perder su encanto es el de funcionario. Bueno… éste no. Primero porque encanto tiene poco y segundo porque ya parecen robots. ¿De verdad alguien ha visto a algún funcionario reírse alguna vez? Tienen la misma cara para todo. Son como los clones de Matrix. Pero ¿y qué pasaría con los presidentes de los países? No sé. Me imagino en Estados Unidos, algo parecido a lo que ha habido ahora. Por un lado, estaría el candidato blanco (que sería el de Apple) y sería algo así como un Mac-Cain. Por el otro lado estaría el Obama XP (que sería el de Microsoft) Y seguro que ganaría éste prometiendo que es el mejor y que nunca falla, y luego fallaría cuando menos lo esperas y habría que formatearlo cada 6 meses. (Esto lo digo por Microsoft. Espero que el Obama de verdad no se parezca a un Windows). Pero el caso es que del futuro no sabemos nada, y para lo poco que nos quiere enseñar la tele, nos sale la mujer esta de Neutrex que viene del futuro… ¡a traer lejía! ¿Pero es que es idiota? Tráete la lista de de los gordos de navidad o el resultado de una primitiva…. ¿Pero una lejía? Aunque claro, espérate, porque la reacción de la mujer del presente también es de las buenas. Ahí la tienes más feliz ella que nadie con su nueva lejía. Ya podría preguntar por alguna cosa… si hay cura para el sida, si ha cambiado la vida… pero ¡qué va! ¡Que le den por culo al futuro! Yo lo único que deduzco de ese anuncio es que en el futuro seremos idiotas y que las tías no sabrán maquillarse (esto en el caso de alguna… es más el presente que el futuro). Alguno estará pensando: “Mujer tenía que ser” Pero estoy convencido de que si hubiera sido un hombre, lo más que hubiera traído hubiera sido el Marca, con alguna de esas portadas sensacionalistas… “El Madrid asegura que el nieto de Cristiano Ronaldo fichará por el club”. Además aunque no aparezcan mucho en los textos, las mujeres han sido más que importantes en la historia. Sin ir más lejos, yo estoy convencido de que Dios tenía que ser mujer. Cualquier tío hubiera descansado 6 días y hubiera creado el mundo el último día… siempre y cuando no hubiera fútbol. Incluso tanto colorido y tanta variedad… no puede ser cosa de un tío. Un tío no conoce más colores que los del estuche de 12 coloretes Alpino. De todas maneras, hablar del futuro es ir demasiado lejos. Entre la crisis, la afición a matarnos y cargarnos el planeta, bastante es que lleguemos al año que viene. Y si se pone la cosa muy fea, siempre nos quedara Obama. 30 diciembre Episodio XLEPISODIO XL: LOS INVENTORES…
Pese a que muchos tíos no lo quieran reconocer, desde hace ya muchos años, a muchos hombres les excita que las mujeres chupen cierta… llamémosle “cosa”. No quería decir su nombre, puesto que todos nos hacemos la idea de lo que es (unos se hacen una idea más grande y otros una idea más pequeña); sin embargo, como no voy a auto-censurarme (y cómo tampoco estamos ya en horario infantil), creo que lo mejor es llamar a las “cosas” por su nombre. Así pues, como habréis adivinado, ha llegado el momento de hablar de los chupa-chups. Como supongo que la mayoría habréis chupado alguna vez uno (de chupa-chups, me refiero), no hace falta explicar nada sobre este invento. Sin embargo la mayoría cuando ve un chupa-chups, ve un caramelo pegado a un palo. Yo cuando veo un chupa-chups, veo preguntas sin respuesta. Por ejemplo, ¿por qué ese tamaño de palo? ¿Por qué no más largo o más pequeño? Yo supongo que para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta que estamos hablando de un invento “españó” y que por lo tanto se trabajaría en consecuencia. No sé, imagino la típica empresa a las 9 de la mañana, con el jefe dando órdenes: - Martínez, para mañana a las 8 quiero un prototipo del palo de nuestro nuevo invento. - Pero Sr. Bernat, si aún no me ha dicho qué medidas ha de tener, ni la forma, ni el color… - ¡Pues hágalo como le salga de la polla! Y claro, el Martínez este, pues se ve que no era Nacho Vidal precisamente… Aunque ahora estoy pensando: Si el palo lo hizo como le salió del nabo, ¿el caramelo lo hizo como le salió de los huevos? Podría ser… Aunque para trabajadores de chupa-chups, el resentido que hace los cierres del chupa-chups. ¿A quién cojones tienen ahí? Para mí que el tipo ese es el inventor del abre-difícil. Es que joder, tú te quieres tomar un chupa-chups y al final como no puedes abrirlo, lo tienes que abandonar en el cajón de los frutos secos con medio paquete de pistachos reblandecidos y 4 quicos que llevan dentro del cajón desde que tienes la casa. Además que a nadie le gusta abandonar un chupa-chups… él nunca lo haría. Pero si hablamos de grandes inventos, hay muchos más de los que hablar. Por ejemplo, el tapón de la bañera. El tapón de la bañera es una cosa que jamás has usado, jamás has tocado, pero siempre lo encuentras separado de la cadenita. ¿Quién rompe esa cadenita? ¿El pato WC? O a lo mejor es el propio tapón que no quiere vivir encadenado. Me imagino yo al tapón a mitad de noche cantando: “Libreeee, como el sol cuando amanece…” A ver, ¿por qué no encadenan al tapón bien encadenao’ para que no escape? Si la cadena no sirve, pues unas esposas. ¿Y qué pasa con las bolsas de basura? ¿Por qué ya huelen mal nada más comprarlas? Joder, si hay condones con sabor a mousse de limón… ¿tan difícil es hacer una bolsa de basura que huela a algo decente? Si es que es normal que así no recicle la gente. ¿Qué pasaría si la gente tuviera cuatro bolsas de basura con diferentes olores? Qué se yo… una con olor a chocolate, otra a nata, otra a plátano y otra a caramelo. Pues que la cocina sería un Banana Split; pero además es que tendrían la cocina llena de bolsas de basura. Tendrían tantas que una sería para reciclar los envoltorios de los chupa-chups. De los que pudieran abrir, claro. Aunque como pasa con la mayoría de las cosas, hay inventos que llevan tanto tiempo con nosotros que no reciben la atención que se merecen. Uno de ellos son las puertas. Las puertas son una parte fundamental de nuestra vida y nadie les hace caso. Todo el día ahí abriéndose y cerrándose como unas vulgares... por qué no decirlo... almejas. Y lo peor de todo no es que las ignoremos, es que encima hay gente que las maltrata, sobretodo a las de los cuartos de baño de los colegios, restaurantes y grandes almacenes. No hay puerta del cuarto de baño de ninguno de estos sitios que no esté llena de pintadas y de cosas escritas. Para mí que una de dos: o lo hace gente que se dedica única y exclusivamente a eso (no sé.. unos Pintadas Sin Fronteras) o los sitios estos compran ya las puertas pintadas de la fábrica. Porque a ver, yo entiendo que en un colegio, tienes los bolis y rotuladores a mano... pero ¿en un restaurante? ¿Quién va a los restaurantes con sprays? ¿Qué pasa? ¿Qué se lo llevan para darle color a la ensalada? Y es que da igual si es un restaurante de 5 tenedores o de 5 cuchillos para untar paté, siempre hay pintadas. Que si "Paco x Nuria", "Busco rabo grande, llámame" Y luego una flecha que va desde Nuria a la otra frase. De todas maneras hay que reconocer, que si hay alguna puerta que de verdad merece mención especial, son las puertas de Doraemon. ¡Eso sí que era un invento! Pero como para que esas puertas se inventen de verdad aún queda tiempo, voy a ver si mientras invento alguna otra historia, para pasar el rato. 21 octubre Episodio XXXIXEPISODIO XXXIX: CUÉNTAME UN CUENTO
A lo largo de una vida, las relaciones entre el género masculino y el femenino, son de cuento. Concretamente podemos encontrar dos tipos de cuentos: por un lado están los cuentos que un padre le cuenta a su hija por la noche para meterla en la cama y que se duerma, y por el otro están los cuentos que un tío le cuenta a una tía por la noche para meterla en la cama y hacer lo posible para que no se duerma. Tanto en un caso como en otro, los cuentos acaban siendo mentira y se acaban dando cuenta. Y es que la gente ya no se cree los cuentos; sin embargo sí se cree cualquier otro tipo de historias por muy increíbles que parezcan. Y yo no sé vosotros, pero a mí entre “Los 3 cerditos” y un programa electoral, me parece más creíble el primero… aunque supongo que será porque en el segundo habrá más cuento y más cerditos. El caso es que hoy en día hay gente que se lo traga todo… y no me refiero a Lucía Lapiedra. Hoy la gente se cree que por enviar dos mil emails te va a salir el nombre de la persona que te gusta en la pantalla. Aunque en este caso lo preocupante no es que te lo creas, lo preocupante sería que te saliera. Imagínate que te sale…. ¿qué haces? ¿Le das un pin al ordenador por adivinarlo? ¿La llamas? - Carla, tía… eres la mujer de mi vida, el email dice que eres la chica de mis sueños - Lo siento Rafa… pero es que resulta que a mí me ha salido Antonio… ¿Entonces qué haces? Aunque mucho peor sería que lo hicieras con tu novia delante y te saliera otro nombre… Por eso, para evitar problemas lo mejor es no creerte estas cosas y así de paso dejas de llenar el correo de los demás de gilipolleces. Que a lo mejor la Bruja Piruja no va a ir a matarte a las 2 de la mañana… pero yo igual sí voy a darte de ostias. De todas maneras, no vayáis a creer que todo esto viene desde que existe Internet…. ¡qué va! La gente lleva creyéndose historias increíbles desde hace mucho. Si echamos la vista atrás unos años… qué se yo… unos 1500 años, aproximadamente cuando Fraga vino al mundo (año más año menos), la gente ya se creía grandes historias. Ahí tenemos por ejemplo la historia de Noé: La historia, para el que no la conozca, parte de que según parece, Dios pues estaba ciertamente cabreado con lo malotes que eran todos en la Tierra hasta que un día saltó: “¡Me cago en mí y en mi puta estampa! Aquí se va a cagar la perra… me los voy a cargar a todos” Pero claro, para no tener que trabajar otra vez Viernes y Sábado enteros (que yo le entiendo… mucho mejor pillarse todo el finde libre) y volver a crear a animales y personas, pues se le ocurrió la idea de salvar a una familia y que ésta pues hiciera un barquito para salvarse ellos y los animales. Bien es verdad que Dios podría haber elegido otro método para matar todo el mundo… no sé, unos mafiosos, una crisis financiera… pero bueno, el caso es que eligió a Noé para manejar el barco. Algunos pensarán: “¡Qué suerte que tuvo!” Pues no, porque ponte tú a montar el puto barquito… que si Noé llega a ser español, le cae el diluvio y no tenía montada ni una balsa. Porque claro… ponte tu a ensamblar un barco de ese tamaño… que ya te puedes ver todas las temporadas de Bricomanía dos veces para ver si aprendes. Imagínate tú a Noé cuando iba a la carpintería: - Buenas, quería unas 80 tablas de madera así larguitas. - ¿De qué longitud? - No sé…. Échale 150 metros. Que yo imagino que la gente sospecharía algo porque un barco así ¿dónde lo escondes? ¿Debajo de unas sábanas? “Noé, ¿dónde vas con esas tablas?” “Nah! Estoy montando un barco… como hobby y tal” Que supongo que como toda buena obra que se precie, seguro que tenía sus dos viejos comentando la jugada: “¿A eso le llamas tú meter clavos? Pues como todo lo metas igual, cuando subas al barco no se va a saber quién tiene unos cuernos más grandes, si tú o el ciervo”. Y es que ese es otro tema, meter los animales… porque claro, distinguir un perro y una perra es fácil, o un caballo de una yegua… pero coge y distingue tú a los bichos esos que se hacen bola para no equivocarte y no elegir dos machos o dos hembras. Vamos, para pillar una pareja de cada, Noé se tiro más días recogiendo animalicos que todos los reporteros del National Geographic juntos. Y claro, luego organízalos… que eso es más difícil que organizar las mesas del banquete de boda de los príncipes. Pero bueno, la cosa es que llegó el día en que empezó a llover, cayó la de Dios… y aquel barquito navegó. Y como pasa en todos los viajes pues aquello era un cachondeo… el tigre y la gacela jugando al pilla-pilla… las hienas partiéndose el culo… y claro, Noé desesperao’. - ¿Queréis dejar de correr? Aquí no se juega. Y vosotras ¿de qué os reís? - ¿Pero cómo no nos vamos a reír? ¡¡¡Si es una fieshhhta!!! Claro, luego conforme pasaban los días, pues las quejas iban en aumento. Los hijos de Noé pensando: “Pa’ 40 días de vacaciones que tengo y me los paso de crucero con mis padres y mi mujer…” Los perros también se quejaban del menú… que ya estaban cansados del dog chow… vamos, un follón. Claro, 40 días comiendo lo mismo… Y todo esto mientras procurabas que el barco no se hundiera. Porque imagínate tú que te tropiezas con un iceberg… ¡la lías muy gorda! Aunque eso sí, 11 Oscars te los llevas fijo. El caso es que pasaron los 40 días, y entonces a repoblarlo todo. Noé y su mujer plantando semillas en el huerto, y los hijos llevándose a las mujeres al huerto a plantar otro tipo de semillas. En fin, que la gente se cree todo lo que lee… incluido lo que yo escribo. Yo os seguiría contando más historias increíbles, pero acabarían siendo un coñazo más grande que asistir al desfile de las fuerzas armadas. 13 octubre Episodio XXXVIIIEPISODIO XXXVIII: EL POR QUÉ DE LAS COSAS
Mucha gente dice que todo en esta vida tiene una explicación, una razón por la cual suceden las cosas. No lo sé. No quiero ser yo quien lo niegue, pero podrían pasar horas contando el número de noches en las que te quedas mirando al techo preguntando el “por qué” de tantas y tantas acciones, palabras, sentimientos… y mientras te revuelves en la cama y cierras los ojos pensando en cualquier otra cosa, te auto convences de que tiene que existir una causa. Una razón. Una respuesta. Una que se aleje de aquellos que creen que el destino se escribió el día que nacieron, o creen que seres imaginarios imparten justicia. Dicen
que con el tiempo todo encuentra solución, que el tiempo da y quita razón, que
pone a cada uno en su lugar, que con el tiempo, todo se cura. Pero cuando
llevas años intentando responderte a todas tus preguntas, buscando razones y
explicaciones, dejas de esperar al tiempo. ¿Qué pasa si en realidad no todo en esta vida
se puede explicar? ¿Qué pasa si las cosas, simplemente suceden? ¿Qué pasa si
todas esas repuestas que tú mismo diste a tus preguntas, no eran más que las
palabras que querías escuchar sin importar que fueran mentira? ¿Qué pasa si
todo aquello que empezaba a cobrar sentido, se desmorona de la noche a la
mañana? No lo sé. Igual nada en esta vida tiene un sentido y somos nosotros los
que nos empeñamos en hilvanarlo todo. Y es que tantas veces parece todo tan
sencillo… serías capaz de explicar absolutamente todo lo que te rodea, pero totalmente
incapaz de saber el por qué de lo que te toca.
23 septiembre Episodio XXXVIIEPISODIO XXXVII: LA CHINA POPULAR
Como todos ya sabréis, (a no ser que hayáis estado enclaustrados en un monasterio budista… y ni aún así porque me da que en sitios como el Tíbet también se han enterado) este año se han celebrado los Juegos Olímpicos, que han tenido la gracia de recaer en la capital del país preferido por Melendi y el príncipe Harry de Inglaterra: La China. Y digo yo que algo tendrá que ver el nombre del país con éste, porque en el cielo siempre hay una capa de humo enorme y sus habitantes siempre llevan ojos de fumaos. Si ya decía yo que la llama olímpica no era para encender el pebetero sino otra cosa… El caso es que con esto de las Olimpiadas pasa una cosa curiosísima, y es que la gente pasa a ser experta en deportes que no ha visto en su puta vida. Para ti, Ippon, Koka y Yuko podrían haber sido los compañeros de Oliver y Benji, el nombre de los perros de tu vecina o los platos del restaurante japonés de tu barrio, pero con las Olimpiadas, todo el mundo se convierte en un experto judoca. Es más, seguramente la gente pensaba que K1 y K2 eran los nuevos sabores de “Special K” antes de que en las Olimpiadas pasaran a ser dos modalidades de regata en Kayak. Sin embargo, a mí hay cosas de las Olimpiadas que no me gustan. Para empezar, la mayoría de deportes son deportes que jamás en tu vida has practicado o que no has pensado practicar, y los que sí controlas, no son olímpicos. Porque claro, todo el mundo ha nadado o se ha tirado de cabeza a una piscina… ¿pero dónde están las modalidades de natación estilo perrito y la de salto estilo bomba? ¿Y la petanca? ¡Joder! Con razón no ganamos medallas… ¡si los deportes que dominamos no son olímpicos! Que la petanca es un oro fijo en sus dos modalidades: parque y playa. Luego hay deportes insulsos, como por ejemplo, la esgrima, que es como ver “Los 3 Mosqueteros” pero con espadas del rastro, que ni pinchan ni cortan. Vamos, como si en una peli del Oeste, los vaqueros dispararan con balines… Pero no todo en Pekín son olimpiadas… allí (y en China en general) hay muchas más cosas. También es verdad que hay cosas que no tienen, como por ejemplo, libertad de expresión. De eso allí no gastan. Sin embargo, allí hay cosas de las que tienen a patadas; por ejemplo, chinos. Bueno, allí y en todo el mundo. Además hay dos sitios clave donde encontrarles: restaurantes y las tiendas de todo a 100, posteriormente conocidas como todo a 1€, más tarde conocidas como “la tienda los chinos”. Aunque si de verdad algo les sobra a los chinos es amabilidad. Tú entras en un restaurante chino, pides una paella… ¡y te la preparan! Y es que un chino jamás te dice que no. - Perdona, ¿podemos fumar en la zona de no fumadores? - Sí, tú poder fumar - ¿Podemos hablar con acento chino? - Sí, tú poder hablar como yo - ¿Podemos despelotarnos y bailar encima de la mesa? - Sí, tú poder poner pelotas en la mesa ¡Y si les pides un rollito sin verdura y te lo hacen! Vamos, igualito que los restaurantes de aquí… Sin embargo, hay veces que su amabilidad se torna pesadilla. Porque tú cuando entras en una tienda de los chinos… no entras a comprar, ¡entras a mirar! Pues da igual… cuando menos te lo esperas te sale un chino por la espalda preguntando: “¿Qué desea?” Que lo primero que te preguntas es… ¿de dónde ha salido? Y bueno, el chino no sabrás de dónde ha salido, pero la manía esta de acosarte mientras estás por la tienda la deben de haber sacado del Corte Inglés. Si tú caminas por los pasillitos, no pasa nada… pero es meterte en una zona con artículos y no falla: “Perdona, ¿puedo ayudarte?”. Y tú: “No, sólo estoy mirando”. ¡Pero si es que no se enteran! ¡La gente va a las tiendas a mirar, no a comprar! Bueno, eso la gente, porque a los tíos lo que de verdad nos mola de las tiendas de ropa es meternos en la sección de ropa de mujer, coger la primera falda color rosa que veamos, ir hacia dónde está tu novia/amigo, poner voz afeminada y decir: “Ais, pues yo creo que esta falda a mí me quedaría moníííssima”. Aunque si hay trabajadores que de verdad tocan los huevos con las preguntas, son los taxistas. Tú te subes en un taxi y le dices al taxista: “Quiero ir a la plaza de España”, y siempre preguntan: “¿Por dónde quiere que le lleve?”. Joder, ¿qué quieren? ¿Qué le indiquemos como si fuéramos profesores de autoescuela? “En la siguiente rotonda, tome la segunda salida, realice una parada donde pueda, y proceda al cobro”. Además, es qué es obvio: ¿por dónde voy a querer ir? ¡Pues por el camino más rápido! Aunque claro, si dices eso, siempre da la casualidad de que el camino más rápido da la vuelta entera a la ciudad. Imagínate que todos los taxistas del mundo fueran igual. No me imagino yo a Rafa Nadal en Pekín “Perdona, ¿estás seguro que el camino más corto para llegar a la Villa Olímpica es bordeando la Gran Muralla?”. Y ahora que volvemos al tema de los chinos, y sin ánimo de ofender, a mí siempre ha habido una pregunta que me ha rondado por la cabeza: ¿Los chinos verán mientras se ríen? No lo sé, pero aún así tampoco sé yo si tendrán muchos motivos para reírse. Al menos aquí siempre podemos sacar una sonrisilla con algún chiste de chinos, aunque sólo sea para sobrellevar la crisis.
17 julio Episodio XXXVIEPISODIO XXXVI: SEXO
Hoy toca hablar del tema preferido por jóvenes, el tema tabú por excelencia entre padres y adolescentes, el deporte más practicado por todo el mundo, un tema orgásmico y parte fundamental de la vida de muchos actores… hoy toca hablar de sexo. Hace millones de años el sexo era algo primitivo y básico. Vamos, que se pasaban el día follando como conejos, para entendernos. Expresión que explica el buen humor que siempre tiene Bugs Bunny durante todo el día, sólo que él en vez del “cigarrito de después”, se come una zanahoria. El caso es que con el paso del tiempo el sexo ha llegado a convertirse en toda una experiencia y prueba de ello son los llamados juegos sexuales. Y es que sin ir más lejos, el sexo es como un juego más. De hecho, echar un polvo tiene muchas similitudes con echarse una viciadita. Para empezar, hay gente que para poder disfrutar de una experiencia así necesita “Insert Coins”. En algunos casos más que en otros… pero lo mismo da. Luego, tanto en uno como en otro, jugar uno sólo… pues está bien, pero al final cansa y aburre. De vez en cuando puede apetecer estar ahí de cara a la pantalla jugando con el joystick, pero se puede hacer monótono. Sin embargo, cuando de verdad la cosa se pone divertida es cuando hay 2 o más jugadores. Incluso si hay mucha gente se pueden organizar partidas multijugador… u orgías, ahí con su Player 1, Player 2… más o menos sería como jugar una partida al Singstar pero con otro tipo de micrófonos. Pero volviendo al tema de los juegos sexuales, entre lo más típico se encuentra el jugar con comida. Y es curioso porque el cuerpo está lleno de partes relacionadas con los alimentos. Ahí tienes que cuando Dios creó al hombre, le puso ojos almendrados, una nuez, el cacahuete con sus dos castañas… que no sabes si en realidad quería crear al hombre o hacerse un plato de frutos secos. Aunque todavía más curioso es el hecho de que a la gente le guste jugar con fresas, uvas… cuando el cuerpo humano ya está lleno de partes relacionadas con la fruta. Y es que con tantas peras, melones, higos, ciruelos y plátanos, hacer el amor acaba siendo como hacer una macedonia. Para colmo, entre tanto alimento, pues hay gente que acaba confundiéndose. Hay personas a las que de pequeñas se les enseñaba a no levantarse hasta que no se lo hubieran comido todo… y después pasa que tienes a gente como Lucía Lapiedra, que hasta que no se lo come todo, no se levanta. Y estar de rodillas un rato vale… pero mucho tiempo no tiene que ser bueno para la salud. Además que esa confusión acaba extendiéndose a otras situaciones. Por ejemplo, cuando la ves que en el Messenger su estado es “salí a comer”, no sabes si es que está cenando o que se ha ido a hacer horas extra. Aunque hay gente que esto de jugar con los alimentos, pues como que no lo entiende, y se pone a exprimir naranjas en los pezones de la tía. Y eso no. Todo el mundo sabe que por muchas naranjas que exprimas en los pezones, el Biofrutas Mediterráneo no sale de ahí. De todas maneras, hay que reconocer que con el temita este de la fruta, el sexo es una fuente de vitaminas increíble. Gente como Nacho Vidal tiene que tener el abecedario entero de vitaminas. Además, aunque no lo parezca, esto de los jueguecitos sexuales viene desde hace mucho mucho tiempo. De hecho ya en la creación, Adán y Eva ya jugaban con manzanas… aunque a mí me asalta la duda: ¿Si las personas juguetean sexualmente con frutas, con que juguetean Los Fruitis? En fin, sea como sea, el sexo es algo muy natural y esto de los jueguecitos en la cama, pese a que no lo reconozcan, todo el mundo lo ha probado alguna vez. ¡Hasta los Reyes! Aunque imagino que con el dinero que tienen, en vez de condones con sabor a fresa o plátano, los tendrán con sabor a caviar o a ostras, algo así como condones para clítoris exquisitos. Pero mejor no mezclar realeza y sexo, no sea cosa que me censuren.
23 junio Episodio XXXVEPISODIO XXXV: ÑAM ÑAM
Comer es un placer… o eso dicen, porque para las madres más que un placer es una obsesión. En concreto su obsesión es que tú comas. Ya desde recién nacido tu madre sólo tiene una fijación: que te lo comas todo, sobre todo si no comes en casa. El resto le da absolutamente igual. Tu madre de pequeñajo te deja en casa de tu tía y da igual que durante ese tiempo hayas aprendido a hablar, hacer el pino o que te salga un tercer brazo… tu madre cuando llega pregunta: “Pero, ¿se lo ha comido todo?”. Y lo peor es que la obsesión aumenta cuando es ella la que te da de comer. Además utiliza al resto de tu familia como coartada para que comas. Que si “esta por tu hermano”, “esta por tu tía”… que si tu familia es pequeña pues te quedas con hambre pero como te toque la familia Iglesias… no duermes. Empalmas la cena con el desayuno. Y si la familia es pequeña… tampoco te quedas con hambre porque tu madre saca su arma secreta: “El avión”. Que no imagino al niño pensando: “Ah bueno, si es un avión sí que me lo como. Ya pensaba yo que eso era una cuchara con potito.” Pero la obsesión de una madre no acaba ahí. En tu adolescencia, y tras 10 años o más a en los que ha dado exactamente igual lo que comieras, un día tu madre se obsesiona con las verduras. Incluso te pone ejemplos a imitar para que comas verduras. Como Super Mario, que comía setas, plantas, zanahorias… para tener algo parecido a superpoderes y así matar al Dragón Verde ese del final. Y la verdad es que hay que reconocer que a veces la obsesión tiene sus frutos porque al final tu madre consigue que tomes ciertos productos herbáceos y cierto tipo de setas… y al dragón verde ese lo acabas viendo igual. Y ya cuando las madres llegan a abuelas, se obsesionan en que comas y comas y comas y comas. Para una abuela nunca has comido suficiente. Ya te puedes haber comido 60 platos de cocido que aún así tu abuela pregunta: “¿Te has quedado con hambre?”. Además las abuelas no tienen vara de medir, ni para cocinar ni para servir. Y siempre ponen la misma excusa: “Ay es que como sé que te gusta y nunca comes…” ¡pues así para una vez que vienes que te salga por las orejas! Además es que los platos que te sirven las abuelas son como el bolsillo de Doraemon: no tienen fondo. Por suerte, llega el día en que empiezas a salir de fiesta, empiezas a ir a comer a restaurantes… y cambias los interminables platos de la abuela por platos sin comida… y lo que es peor, ¡pagando por ello! Ahora se ha puesto de moda que te sirvan platos para los que te tienes que llevar el microscopio de casa para saber dónde pinchar. Para despistar, les ponen nombres larguísimos y sin decirte lo que es, para que parezca que el plato es inmenso. Por ejemplo, lo que para ti toda la vida había sido una ensalada con aceite y vinagre y una tostada, para ellos es: “Explosión de colores de la huerta valenciana sobre base crujiente bañado en salsa de vinagre balsámico”. Imagino que los chefs de los restaurantes no harán lo mismo en casa. Imagínate tú que llega a su casa y le dice a su mujer: “¿Te apetece que te introduzca mi miembro viril en capuchón de plástico en tu órgano reproductor bañado en lubricante amelocotonado?” Lo peor de todo es que parece que esto de la “nouvelle cuisine” sea un invento moderno cuando se lleva haciendo desde que existen los pisos de universitarios. Pues no ha habido universitarios que han entrado en la cocina y sólo han encontrado medio tomate, tres espaguetis, una loncha de jamón york y una punta de pan de hace 3 días, y no iban por ahí diciendo que habían comido “combinado de pasta sobre jugo de tomate en rama, acompañado de delicias de cerdo y pan del tiempo”. El caso es que con este tipo de cocina se entiende por qué no se ven a abuelas como chefs de los restaurantes. Pero el cambio en temas culinarios no sólo se ve en restaurantes. Ahora vas al supermercado y no hay productos normales. Todo es light, con un 30% menos de materia grasa, enriquecido con 40 vitaminas… que vamos, las próximas generaciones van a salir superdotadas. La cosa ha cambiado tanto que ya no son normales ni los chicles. Tú antes ibas a comprar chicles y no pasaba nada. Ahora para comerte un chicle tiene que estar recomendado por 9 de cada 10 dentistas. Que supongo que el que no lo recomienda sería el típico que no atendió en clase el día que el profesor explicó lo de los chicles en el típico tema de Chiclestología Aplicada. Y claro, con esto de los chicles te asaltan preguntas: ¿Dónde están los Bubaloos? ¿Y Boomer? Seguro que retirado por un tirón. Claro, tanto estirarse tanto estirarse al final… pasa lo que pasa. Aunque los chicles son sólo un pequeño detalle. Tú te paseas por la sección de los lácteos y cada producto lleva L-Casei Inmunitas, Bifidus activos, con anticolorantes y anticonservantes, Vitaminas A, B, C y E, Omega 3… joder, que te tomas un yogurt y no sabes qué coño estás tomando. Y luego tu madre te ve comiendo un kebap y te suelta: “¿Eso comes? A saber que guarrada llevará eso” Además, con esto de la comida se da una paradoja porque hoy en día parece que sólo haya dos tipos de personas: Obesos y anoréxicos. Parece que no hay término medio. Hay casos de obesidad que son obvios y vienen provocados por el sedentarismo. Ahí está Papá Noel. Un tío que pasa 364 días espiando a los niños de todo el mundo… o sea, viendo una especie de Gran Hermano pedófilo, pues es normal que esté como está. Sin embargo hay gente que está escuálida sin motivo alguno. Por ejemplo, Jesucristo. Todos los días comiendo pan y vino… y no porque no pudieran tener más, porque el tío multiplicaba la comida que daba gusto. Le dabas un garbanzo y te hacía cocido pa’ toda la semana. Aunque claro, bien mirado, que el ídolo de millones de personas fuera un tío rechoncho no pega mucho. Es más, imaginaos un Jesucristo regordete en la cruz… ¡se hubiera caído en la mitad de las iglesias! Incluso aún diría más, los romanos en vez de clavarlo, lo hubieran tenido que pegar con SuperGlue. En fin gente, sea lo que sea que comáis, con quien comáis y cuanto comáis, sólo os diré una cosa: ¡Qué aproveche! 14 junio Episodio XXXIVEPISODIO XXXIV: DECISIONES
Un camino oscuro a tu izquierda, donde apenas puedes ver el principio ni mucho menos el final. Un camino aparentemente igual a tu derecha. ¿Izquierda o derecha? ¿Cuál es el mejor camino? ¿Hay alguno mejor? En el más simple (y quizá el más complicado también) de los casos, tomar una decisión es simplemente una cuestión dual. Una, otra, otra y otra más… el día a día de la vida. Como si se tratara del más simple de los concursos de televisión, la vida te pone continuamente ante ti puertas para que elijas cual abrir y cual dejar cerrada para siempre. Puertas tras las cuales, dependiendo de tu acierto puedes tocar el cielo o tocar el infierno. Incluso puede que no importe qué puerta elijas porque puede que, al igual que los caminos que llevan Roma, todas vayan al mismo sitio. Decir “sí” por no saber decir “no”. Decir “no” por miedo al “sí”. No tener siquiera la posibilidad de elegir. Tomar la mejor decisión de tu vida y darte cuenta de esas consecuencias que jamás creías que tendría. Evaluar pros y contras hasta caer en la cuenta de que elijas lo que elijas no hay elección perfecta. Así una vez tras otra. Arrepentirse de lo que hiciste, de lo que dejaste de hacer y de lo que harás. Volver la vista atrás y pensar en lo que hubiera pasado si hubieras tomado otra decisión… otra decisión que seguro “hubiera sido mejor”. Y lo peor es que cada “error” se paga con llantos y al mirar otra vez delante de ti, no ves más que esos dos caminos casi idénticos, esperando a que decidas, esperando a que tan pronto te adentres en uno te arrepientas. Ojalá se pudiera ver el final de alguno de esos caminos. Así no tendrías que explicar, que todo aquello que has perdido no ha sido por tu propia voluntad, sino por una decisión de la que te has arrepentido. 25 mayo Episodio XXXIIIEPISODIO XXXIII: DIGA TREINTA Y TRES
En esta vida está claro que hay pocas cosas fáciles pero sin duda una de las más jodidas sea estudiar medicina. Esos libracos increíbles llenos de palabras complejas e ilegibles… que luego cuando juegas al Scrabble siempre ganan los cabrones. Claro, te vienen con palabras como “linfadenomegalia” que tú no tienes más cojones que creerte y con 5 palabras te llenan el tablero. El caso es que con tanto libro y tanta palabra, la gente acaba por no estudiar medicina. Y es curioso porque de pequeños nos encantaba jugar a los médicos. La niña guapa era siempre la paciente, el niño espabilado era el médico y los más feos hacían de enfermeros, para no estorbar. Ahí estabas tú de pequeño jugando, con tu vocecita aún por desarrollar: - ¿Qué le duele, paciente Marta? - La barriga doctor - ¿Seguro que es la barriga? ¿No será más abajo? - Más abajo te va a doler a ti si no me operas de lo que toca.
Era la época de explorar el cuerpo humano, aprendiendo con la mítica serie de “Erase una vez…“, que luego te creías que tenías esas cosas por dentro y cuando veías a los que llevaban las órdenes del cerebro tú te quedabas pensando: “Voy a pensar que quiero mover el brazo a la izquierda pero lo moveré a la derecha, a ver si el cerebro es tan listo…” ¡Y lo era! Pero si de pequeños la medicina era divertida, cuando nos hacemos grandes los médicos acojonan. Y sobretodo acojonan si te tienen que operar. Porque claro, tú imagínate que el médico en mitad de la operación estornuda y de la reacción te clava el bisturí. O peor aún, imagínate que te tiene que operar del hígado y en ese examen el tío copió, o sacó un cinco porque la mitad del temario no se la estudió. ¿Qué hace? ¿Se lo inventa? Además es que el cuerpo humano no está preparado para sustos. Si la fallas, la cagas. Pero todo viene de un problema de diseño, porque Dios sería muy perfecto pero qué le costaba haber hecho el cuerpo humano como el de “Operación”. Joder, es que así sería mucho más fácil. El tío te está operando y si toca un órgano que no es, pam, se enciende la nariz. Así sabe que se ha equivocado y rectifica. Otra opción hubiera sido que los órganos vinieran con manual de instrucciones. Pero no un manual de instrucciones como el de los reproductores de DVD o los del móvil. No, porque esos manuales no se los lee nadie y la gente opta por aprender mediante el sistema conocido como “toca hasta que lo rompas” (touch-until-it-is-broken system, en inglés original) que, como su propio nombre indica, se basa en aprender cómo funciona algo mediante el toqueteo aleatorio de botones hasta el momento en el que alguna función del aparato deje de funcionar. Obviamente esto no vale en el cuerpo humano porque básicamente no es plan de entrar a que te operen de apendicitis y salir sin poder respirar. Yo a lo que me refiero es a poner una pegatina por detrás de los órganos como en los champuses, que esa la lee todo el mundo. Además está de puta madre porque te viene en todos los idiomas. Entonces tú entras por ejemplo a operarte de un trasplante de riñón y si el médico no se acuerda de lo que tiene que hacer, pues le da la vuelta y sólo tiene que leer los pasos: 1 – Buscar donante. 2 – Reemplazar este riñón por riñón del donante… y al final pues por si acaso: En caso de duda o problemas técnicos consulte el 652342304-Funerarias Martínez. Sin embargo, si poca gente quiere ser médico, menos la hay aún que quiera ser paciente. Sobre todo si te van a operar. Aunque eso sí, cuando te van a operar, siempre está el típico listillo (al cual por supuesto no han operado nunca) que te suelta: “Tranquilo hombre, si no pasa nada, tú no te preocupes”. ¿Qué no me preocupe? O sea, delante de mí tengo a un tío con guantes de látex, que se cubre media cabeza y con un bisturí en la mano… ¿y no quieres que me preocupe? No claro… ¿total? ¿Qué es lo que puede pasar? ¿Que haya tenido un mal día y lo pague contigo? Imagínate que el tío ha tenido un día de esos en los que te sale todo mal… y se le va la pinza… pero yo no he de preocuparme. Más hoy en día con la cantidad de estrés que hay. Si tu vas a la guardería, a recoger a tu hijo o tu sobrino… y la profesora ha tenido un mal día, ¿qué va a hacer? Tirarte la plastilina o los plastidecor a la cabeza. Ahí sí que no te preocupas. Pero si es el tío, con la bata, los guantes y el bisturí… vamos, ¡no me jodas! ¡Que hasta Jack el destripador acojonaba menos! De todas maneras, como en todos lados, siempre hay gente a la que le gustan los hospitales. Ahí tienes a Isabel Presley y a Yola Berrocal, por ejemplo. De hecho de tantas veces que van, ya les hacen hasta ofertas por ser socias V.I.P.: “Aumente sus pechos y llévese un lifting de regalo”. Para esta gente, estar en las salas de los hospitales es como estar en el comedor de su chalet. Es como su segunda casa. Igual que para Ronaldinho, que su segunda casa también son las salas, pero las de fiesta obviamente. De hecho la última vez que Ronaldinho estuvo en un hospital, cuando le llamaron para que pasara a la sala 3, él se creía que era la sala de R&B. Claro, cuando entró y vio lo que había, se quedó más parado que la cara de Moratinos. - Que a mí me dijo el amigo de verde que me iban a poner a Anastasia - No Ronaldinho, lo que te ha dicho es que te iban a poner anestesia. Aunque bien mirado, tampoco hay tanta diferencia entre una sala de un hospital y una sala de una discoteca: en ambas terminas en un cama y sin ser consciente de lo que está pasando. 30 abril Episodio XXXIIEPISODIO XXXII: EL COMPLICADO ARTE DE LIGAR
Por suerte o por desgracia, muchas veces en la vida no podemos conseguir aquello que nos gustaría y que tanto deseamos. Un ejemplo de esto sería chupar las tapas de los yogures. A todos nos apetece pero siempre acaba pasando que te cargas la tapita y ya no puedes chuparla o tienes que chuparla por partes pringándote las manos. Pues eso es lo que pasa cuando se liga. No quiero decir que cuando se ligue no puedas acabar chupando lo que te gustaría, sino que por mucho que se quiera, a veces no se consigue. Y es que al buen ligón, le pasa como a los cocodrilos: ¿Qué tienen la boca grande y el rabo largo? No, que escasean. Pero es que además serlo es algo dificilísimo. En primer lugar, las frases típicas ya no te sirven. Tú ahora ya no puedes decir: “¿Estudias o trabajas?”. Esto ya no vale porque básicamente podría darse el caso de que te toparas con una Miss, que ni estudia ni trabaja pero aún así gana más que tú, y al hacerle la pregunta pues no sabría que responder. Igual le da por contarte que Rusia es un país muy bonito como le puede dar por hablarle de su escritor favorito del que no ha leído un libro. El caso es que mejor no hacer esa pregunta para evitar situaciones incómodas. Luego tampoco puedes utilizar piropos porque eso ya no se lleva. Antes te ibas de fiesta y daba igual si era la discoteca más pija del mundo o eran las fiestas del pueblo porque un piropo siempre funcionaba. Si estabas en la discoteca pija pues soltabas: “Eres más guapa que mis camisas de Ralph Lauren recién planchadas” y si estabas en el pueblo pues: “Eres más bonica que un remolque recién pintao” Otra cosa que ahora tampoco te vale es eso de hacerte la estrella del rock, simulando que sabes tocar la guitarra. Más que nada eso se debe a que entre el reggaetón y la música house no hay guitarras para imitar (y aún así hay gente que sigue haciendo como que las toca) Entonces ¿qué decir? ¿No dices nada? ¿Te comunicas con los ojos y las cejas? Esto último mejor no, porque puedes acabar pareciendo Carlos Sobera con dislexia. Pues bien, como tú eres un ingenuo pues vas a preguntarle al “enemigo” como atacar. Es decir, le preguntas a alguna amiga tuya cuál es la mejor forma de entablar conversación. En ese momento te topas con la respuesta: “Lo único que tenéis que hacer es ser originales, simpáticos, atrevidos, seguros de vosotros mismos, sin aparentar que estáis desesperados, y soltar alguna frase que haga reír”. Solamente eso. Menos mal. Para que luego digan que no es fácil. Ahora entiendo por qué gente como Brad Pitt o David Beckham ligan tanto. Quizá a estas alturas igual hay alguna mujer molesta porque lo de ligar sólo va en una dirección. A ver, lo que pasa es que una tía que inicia una conversación para ligar da igual lo que diga. No importa si la tía pregunta por su madre o le cuenta chistes. Las razones son varias: 1) El tío probablemente no preste atención y simplemente se limite a asentir con la cabeza dirigiendo la mirada a la zona que hay entre el cuello y el ombligo de la tía. 2) Se quede en estado de shock con posibilidad de coma al ver que una tía está hablando con él. 3) Puede ser un estudiante Erasmus, el cual no entiende un pijo de lo que estás diciendo y solamente esté pensando en meterte en la cama. 4) El Robocop. Sin embargo, sea por la razón que sea, alguna que otra vez se liga. Incluso puede darse el caso de que la persona en cuestión te acabe gustando mucho e incluso quieras volver a ver a esa persona estando sobri@. Entonces llega el momento de los mensajitos. En esos momentos por alguna extraña razón cada palabra cada punto y cada coma, se miden con lupa. Es como si creyeras que la otra persona va a hacer un comentario de texto con tu mensaje. ¡Ni que estuvieras saliendo con Sánchez Dragó! Pero da igual, tú sigues midiendo tus palabras, el número de veces que quedas y hasta la cantidad de comida que pides. Igual no te has comido una ensalada en tu vida, pero si quedas con esa persona, te la pides y te las das de sano. De hecho, lo cuidas todo tanto que a tu lado, la boda del príncipe parece hecha de improvisto. En
fin gente, de todas maneras siempre hay que llevar cuidado, porque deber ser
por eso de que el amor es ciego, que a veces crees que tienes delante a
Scarlett Johansson y en realidad lo que tienes es a la niña de Rajoy. Y por
mucho que una tal María lo consiguiera, el sexo con seres imaginarios no
siempre es gratificante ni fructífero. Así que más vale ir con cuidado, no sea
cosa que os toque ligar varias veces.
01 abril Episodio XXXIEPISODIO XXXI: VIAJE CON NOSOTROS
Viajar es un placer. Conocer mundo… explorar culturas… examinar el día y la noche de cada lugar que visitas… ¿Quién no ha viajado alguna vez? Seguro que todo el mundo aunque haya sido al pueblo de al lado o al de sus abuelos lo ha hecho. Aunque sea con el colegio, pero lo ha hecho. Y es que es precisamente ahí donde empiezan tus primeros grandes viajes. Ahí ibas tú con tu mochila con los bocatas, tu chándal del colegio para que si te perdías supieran donde mandarte, sentado en el autobús al ritmo de “La Oreja de Van Gogh”. Que yo creo que el CD de “LODVG” venía de regalo cuando comprabas un autobús. De hecho yo creo que había una oferta por la cual si comprabas más de 3 autobuses te llevabas la discografía entera del grupo más las filmografías de Julia Roberts y Richard Gere. Aunque claro, ¿qué sería de un autobús escolar sin películas de tan entrañables actores y de otras películas con actrices de nombres extranjeros y títulos como “El cartero siempre la mete dos veces”? Pues así eran los viajes de la escuela, con el típico que se ponía en el pasillo del medio y decía: “¡Miradme, miradme, estoy haciendo surf!” Que en realidad más que surf lo que hacía era el surfnormal. Pero entonces eras guay. Sin embargo, lo que de verdad molaba de esos viajes era que estabas con tus colegas, porque la cosa cambia mucho si viajas con tus padres. Ahora igual no tanto, porque entre el MP3, la PSP, el DVD, el FBI, el USA, la NBA, el CCC, el… espera que me lío… en fin, que entre tanta tecnología el viaje se pasa volando. Antes no, antes tu madre no te dejaba hacer nada: “Hijo no leas que te marearás”, “Hijo no juegues con la maquinita que te quedarás ciego”, “Hijo no te pongas la música tan alta que te quedarás sordo”, “Hijo no hagas eso que te saldrán granos”. Que yo no me imagino a la madre de Luis Moya diciéndole: “Hijo no leas en el coche”. Vamos, ni me imagino eso, ni me imagino cómo sería Luis Moya de pequeño cuando su madre le llevaba al colegio y él se sentaba delante. Yo no me imagino conversaciones como: - Hijo, ¿qué tal el examen de física? - No muy bien mamá, ojo ras, curva derecha… mete primera, a 200 izquierda en tercera, sasarrrr el profesor me la metió a ras, larga 20 frena, ¡ojo barro! - ¿Y con la chica esa que me dijiste? - Ayer por la tarde quedé con ella y… ¡a ras! Mete primera, trata de arrancarlo larga fondo, marcha atrás. Mete segunda 300 abierta izquierda, abierta derecha a fondo ¡atención lluvia! ¡ojo peligro! ¡Por Dios! La verdad es que tenía que ser insoportable. Pero es que la cosa cambia muchísimo cuando viajas con tus colegas. De hecho es que es totalmente opuesto. Con tus padres como muy tarde te acostabas a la 1 para poder estar a las 8 en pie. Con tus colegas como muy pronto te levantas a la 1 porque a las 8 aún estás en pie. Y es que las 8 de la mañana con tus padres es un coñazo. Que si vístete, dúchate, desayuna… Con los amigos las 8 de la mañana es cuando mejor te lo pasas. Sobre todo porque no encuentras el camino de vuelta a casa. Los únicos edificios que encuentras son iglesias, que también son una casa pero son la casa de Dios. Que tú te quedas pensando… este Dios era un tío listo: se hizo una casa en cada calle para así encontrarla cuando el tío se ponía ciego. Además Jesucristo tenía muy fácil eso de ponerse ciego. Como su sangre ya era vino, cuando iba de botellón sólo llevaba la Coca-Cola, y ya se hacía el calimocho. Pero volviendo al tema de encontrar la casa, cuando crees que no la vas a encontrar en tu vida, aparece el típico amigo GPS, es decir, gilipollas porque sí. Este es el típico amigo que cree saber cómo se llega a casa, aunque en realidad lo que consigue es llevarte lo más lejos posible de casa. Entonces es cuando la encuentras porque estás tan lejos que tu única opción es pillar un taxi. Y hablando de lejanía, cada vez hay más gente a la que le encanta viajar lo más lejos que se pueda. Hasta a la Luna. Porque no nos engañemos, llegará el día en el que los pensionistas no se irán de vacaciones a Benidorm sino a la Luna. Ya todos estamos esperando a que llegue el próximo que ponga el pie en terrenos selenitas. Sobre todo las empresas constructoras. Aunque yo estoy seguro de que lo primero que construirán en la Luna no será ni un rascacielos ni un bar, sino una tienda de suvenires en la que podrás comprar un plato con la imagen de la Luna, llaveros… y el mejor suvenir de todos: la camiseta con la frase: “Mis amigos estuvieron en la Luna y sólo me trajeron esta camiseta”. Pero a mí lo que de verdad me reconcome de la próxima llegada a la Luna es: ¿qué dirá cuando llegue? Claro, yo imagino que a Neil Armstrong cuando le mandaron se pasó días ensayando en casa porque no vas a llegar dónde no ha llegado nadie y soltar un: “¡Mamá! Que ya he llegao”. Lo que pasa es que ahora la responsabilidad es máxima porque a ver qué dices. ¿Repites la frase? No pega ¿Cuentas un chiste? No porque igual la gente no lo pilla. ¿Bailas el chiki-chiki? Eso podría estar bien aunque sinceramente creo que cuando llegue soltará algo como: “Grissom… no se encuentran huellas”. En fin, de momento vamos a conformarnos con viajar dentro de la Tierra, que aunque haya gente que se pase el día en la Luna, ni hay vuelos de bajo coste ni el AVE ha llegado aún. Aunque si he de esperarme a que el AVE llegue a algún sitio… me pueden dar las 8 de la mañana pero en el 2040 y, siendo sincero, no me apetece esperar hasta entonces para encontrar mi casa.
07 marzo Episodio XXXEPISODIO XXX: PERDER
Perder jode. No sé si todo el mundo estará de acuerdo con esta afirmación, pero para mí es una verdad. Y no me refiero a perder un partido de baloncesto o una partida a cualquier juego, que también jode aunque la gente se refugie bajo un velo denominado “saber perder”. Tampoco me refiero a perder un intangible de esos que la gente usa en frases hechas para cualquier situación como “perder el sentido” o “perder la esperanza”. Sin duda ese “perder” no es agradable pero no estoy hablando de eso. Tampoco es el perder de tangibles que extrañamente han desaparecido como cuando se pierde un llavero o un simple imperdible. No son esos objetos, que se pierden y quizá días o meses más tarde los vuelves a encontrar por arte de magia, los que son objeto (valga la redundancia) de lo que quiero contar. Ni siquiera es el perder algo que tienes la certeza que jamás vas a recuperar. ¿Entonces? Quizá esté hablando de todos y de ninguno de ellos a la vez. Hablo
de cuando pierdes algo sin saber por qué, algo que has cuidado tanto que jamás
creías que podrías perderlo, hablo de cuando pierdes algo que no sabes si vas a
recuperar o que quizá incluso no hayas perdido aunque tú creas que sí, algo que
crees que creías tener cierto día al cerrar los ojos y crees haber perdido al
día siguiente. Hablo de ese perder.
Imaginad que una persona guardara su más preciado “tesoro” en un lugar
recóndito, sin decírselo a nadie, teniendo la absoluta certeza de que en el
momento en el que vaya a buscarlo de nuevo, el “tesoro” estará ahí, que lo
cuidara tanto que cualquier otra persona le tomara por loco, que nadie supiera
cómo llegar y que fuera absolutamente imposible que alguien lo robara. Imaginad
que esa persona un día al decidir ir a coger ese “tesoro”, no estuviera. Que hubiera
desaparecido. Imaginad a esa persona que ha perdido su “tesoro”. Esa persona
que hizo todo lo que debía para que jamás desapareciese y sin embargo no le
sirvió de nada. ¿Cómo es posible? Seguramente tenga una explicación tan lógica
como que en realidad nunca hubo un “tesoro”, pero, y si ese “tesoro” existió, entonces cómo lo
perdió no tiene lógica ni sentido. Y lo que es más probable: esa persona se
sentirá tan perdida como lo estáis algún@s de los que acabáis de leer esto.
12 febrero Episodio XXIXEPISODIO XXIX: INFORMATIZAD@S
Vivimos informatizados. Esto no es una novedad, ya lo sé, pero no por ello deja de llamar la atención. Y es que en un medio como Internet, la gente está metida en cantidad de sitios: fotologs, blogs, foros, tuenti, facebook, badoo, o cualquier otra cosa por el estilo sirve como excusa para entretenerte y pasar el tiempo navegando en vez de trabajar. Vamos, como el Rey, que también pasa el tiempo navegando en vez de trabajar. Pero lo curioso de todos estos sitios es que para meterte en ellos necesitas tu nombre de usuario o “nickname” (mejor decirlo en inglés que así aparentas entender del tema) y tu contraseña o “password” (que queda más fashion y hasta parece que hayas aprendido inglés). Yo, de hecho, de tantos sitios en los que estoy metido en Internet tengo tantos nicknames, que el otro día me preguntaron mi nombre y lo tuve que mirar en el D.N.I. porque no me acordaba. Seguro que hay gente que estará pensando ahora: “Este tío es gilipollas, ¿por qué no se pone el mismo nombre y contraseña para todo y así es más fácil?” Ignorantes… Todo el mundo sabe que no puedes utilizar nombres y contraseñas fáciles, porque te pueden “hackear” tus cuentas. Que yo siempre me he preguntado quién se dedica a eso. No me imagino una típica conversación de discoteca: - ¿Y a ti que te gusta hacer en los ratos libres? - Pasear, leer, escuchar música, ir al cine, ¿y a ti? - Yo me dedico a joderle los blogs a gente que no conozco. Hay gente para todo ¿no? Aunque lo divertido de todo esto es ver los nombre de la gente que se mete en esos sitios. Porque la gente no se va a poner un nombre como Antonio o MaríaLópez o cosas así. La gente tira de ingenio y gracia para ponerse nombres del estilo de folladornato o putilla69, que luego parece que en vez de un foro de música estés en otro sitio donde se tocan otro tipo de instrumentos. Pero bueno, siguiendo con lo informatizada que esta la gente, cada vez el ordenador nos engancha más. Hay gente que ya ni sale. Claro que esto también es porque fuera de casa ya no puedes hacer nada. Antes bajabas a la calle a comer pipas, a jugar al fútbol, o a hacer botellón… pero ahora haces eso y lo mínimo que te puede pasar es que la policía te meta en la cárcel. Ahora la gente se queda en casa… y el botellón lo acabas haciendo por Internet y terminas pidiéndote un “CD-Ron” con cola. Yo creo que vamos a llegar al día en el que la gente empiece a intimar con el ordenador, y es más, llegaremos al día en que la gente llegará a casarse con los ordenadores. Ríete tu de lo que llaman ahora cibersexo. Me imagino la conversación entre amigas veinteañeras: - ¡Tía! Que me he enterado que estás saliendo con uno - ¡Sí! Estoy saliendo con Sony Vaio - ¿Con ese? Pero si no tiene pantalla TFT ni ratón inalámbrico - Da igual, a mí lo que me importa es el interior - ¡Buah! Pues que sepas que cuando menos te lo esperas te acaban dejando colgada. De hecho ya hay empresas que están pensando en sacar condones USB, que les van a cambiar el nombre de Control a ControlAltSupr. Así, si después de un polvo quieres más, pues lo metes, reinicias y empiezas de nuevo. Además tendría varias ventajas. Por ejemplo, para los tíos: El dolor de cabeza no sería un problema porque con el antivirus se soluciona todo; y para las tías: No habría eyaculación precoz porque todavía no se conoce un ordenador que haga lo que le pidas rápido. Incluso la decisión final no dependería de un “Sí o No” sino de un “Aceptar, Cancelar, Preguntar más tarde”. Incluso imaginad como serían los programas del corazón. Tendríamos al Tomate: “En breves momentos… el ordenador que tiene revolucionada a Ana Obregón… un PC con un disco muy muy muy duro… ¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte! ¡Qué fuerte!”. Bueno, la verdad es que aquí creo que se me ha ido un poco la pinza, porque esto realmente no creo que llegue a suceder; pero no porque no crea que Ana Obregón no se vaya a acostar con un ordenador, sino porque el Tomate ya no existe. Se ve que Berlusconi, tenía el ácido úrico un poco alto… o los “tomates” un poco hinchados. Pero de todas maneras, al final estas relaciones no durarían demasiado, porque ya sabemos todos como son los ordenadores: al principio te parecen increíbles, eficientes y capaces de hacer cualquier cosa que les pidas, y al final se acaban quedando obsoletos, dando problemas cada vez que les exiges algo nuevo y teniendo que cambiarlo por otro. Mira, igualito igualito que los partidos políticos. 04 enero Episodio XXVIIIEPISODIO XXVIII: IDIOMAS
Languages... Sprachen... Llengües... Langues... Limbi... Lingue... ¡Qué bonito! ¿Verdad? Seguro que todo el mundo alguna vez tras acabar las clases ha dado clases de cualquier idioma, ya sea inglés, francés, alemán, italiano... o más recientemente chino, árabe o élfico, total para nada. Si al final todos sabemos que como mejor se aprende es a través de la práctica, sobre todo el francés… pero que no se nos llene la boca ahora hablando de otros temas. Lo de los idiomas a fin de cuentas acaba siendo un problema. Y además un problema que ya viene de lejos, porque a ver, ¿qué idioma hablaban Adán y Eva? Yo creo que tenían que hablar idiomas distintos, porque si hubieran hablado el mismo idioma seguro que al final habrían discutido, se habrían divorciado (o cesado temporalmente su vida conyugal) y ya los hijos hubieran crecido en un ambiente familiar poco propicio. Aunque un momento… ¿divorciarse? ¿Adán y Eva estaban casados? Mira que como la Iglesia se entere de que van por ahí teniendo hijos sin casarse…
Pero el caso es que la falta de comunicación o de entendimiento por culpa de los idiomas es una putada, sobretodo cuando eres tú el que no se entera de nada. Y siempre da la casualidad de que cuando menos te enteras es cuando el que habla ha soltado una gracia. Entonces se te queda esa cara de capullo riéndote de no sabes qué pero fingiendo para que no se note de que no tienes ni puta idea. Sin embargo, este mundo caprichoso hace que aprender idiomas acabe siendo algo importante y si te pones a estudiarlos, al final empiezas a preguntarte cosas curiosas sobre los idiomas. Por ejemplo, ¿Cuántos puntos te dan en el Scrabble alemán por poner Rindfleischetikettierung? Como mínimo tienes que ganar la partida. O mejor aún ¿Cómo es un dado del Scattergories chino? Que por cierto, las reglas del Scattergories digo yo que variarán de país a país porque si juegas en Estados Unidos, “pistola” valdrá como animal de compañía ¿no?
Aunque dejando a un lado curiosidades idiomáticas, a poco que uno indague, aprende los entresijos de cómo hablar bien otro idioma. Por ejemplo, seguro que todo el mundo chapurrea algo de inglés, por muy poco que sepa. Y, ¿cuándo habla uno el mejor inglés que sabe? Cuando va borracho. Cuando alguien va ciego habla el inglés que da gusto oírle e incluso te pone el acento que quieras. Coño, ¿por qué os creéis que los ingleses, irlandeses y americanos lo hablan tan bien? Porque van todo el día trompas perdidos. Aunque claro, seguro que alguno pensará ¿y cuando van sobrios? Pues bien, yo he llegado a la conclusión de que no hay gente sobria en esos países. Lo que pasa es que los hay que necesitan beber a todas horas y otros que de pequeños se cayeron en una marmita de cerveza y los efectos son permanentes. Además todo cobra sentido. ¿O creéis que estando sobrio se puede reelegir a Bush como presidente?
En fin… no quisiera acabar el tema de los idiomas, sin hacer referencia al hombre que mas idiomas habla en el mundo. El papa. Pero no cualquier papa, sino mi papa. Sí, porque mi padre es… como se llama esto… polígrafo... no eso no era, aunque mira que detecta las mentiras a kilómetros…. polígamo tampoco, ya le gustaría… ¡políglota! (joder, dichosa Logse) Mi padre es políglota. El tío habla italiano, francés, inglés, portugués, alemán… ¡y más! Yo creo que mi padre habla hasta idiomas que ya no existen. Y lo mejor de todo es que no ha tenido que estudiar nada. Ni opening, ni curso CEAC, ni profesores nativos, ni nada de nada. Vamos, el método de mi padre es tan bueno que ríete tú de Aznar hablando idiomas. Bueno, a lo mejor estoy exagerando un poco porque en realidad el método de mi padre consiste en coger un idioma y hablarlo como él cree que suena bien. Por ejemplo, el alemán, pues como en las películas, como el castellano pero marcando la “r”. “Trrráeme una cerrrrrveza”. El italiano, pues como en castellano pero acabado en “i”. “Per favori, ¿me puedi traeri una tacini de cafetini?” El francés con la “é”: “Veté a la merdé” Y así todos… Pero seguro que más de uno estará pensando: Pero así no le entenderán en ningún lado. Pues sí. Porque mi padre utiliza su arma secreta: los gestos. Que entre los gestos que hace y su manera de hablar idiomas, yo he llegado a creer que mi padre era un rapero. Vamos, le quitas unos cuantos años... o más, y es Eminem.
De todas maneras, mejor reconocer que no tienes ni puta idea y reirte de ello, que decir que controlas y que se acaben riendo todos de tí. 13 diciembre Episodio XXVIIEPISODIO XXVII: LAS BIBLIOTECAS
Entre 19 y 24 años, estatura media, pelo oscuro, ojos marrones, carpeta con folios bajo el brazo y libraco gordo en la mano. Así podríamos definir al estudiante medio que aparece por las bibliotecas universitarias. [Nota aclaratoria: Biblioteca es ese sitio que está lleno de libros y donde la gente suele ir a estudiar o a hacer cualquier tipo de trabajo provechoso (no tenía pensado aclarar el concepto, pero vistos los resultados en educación, igual hay que aclararlo)].
Pues bueno, ¿quién no recuerda el primer día que pisó una biblioteca de universidad? Está bien, nadie se acuerda, bien porque la cantidad de horas destinada al consumo de alcohol y sustancias que distorsionan la realidad durante un curso universitario es superior al tiempo dedicado al estudio, o bien porque ahora mismo está preguntándose: “Ah, ¿en mi universidad tenemos un sitio así?”, pero pese a eso… intentadlo. Por cierto, cómo se nota que no sabemos leer, porque si supiéramos, leeríamos todos esos anuncios/panfletos/advertencias avisándonos de las contraproducentes consecuencias de estas sustancias estupefacientes y seguro que así no las consumíamos, pero como no sabemos leer, pues es lo que hay. En fin, retomando la pregunta, seguro que aunque sea haciendo un esfuerzo, todo el mundo recuerda esa mañana de Junio de su segundo año de carrera (el primer año es de prueba y por eso nadie va a la “biblio”) en la que decide levantarse con el sol, hincharse de valor, y poner rumbo a la biblioteca para aparecer allí a las 9 de la mañana. En ese momento entras en una de las salas, y sorpresivamente te das cuenta de que casi todas las mesas están ocupadas. Inocentemente, pues es tu primera vez, piensas que la universidad está llena de gente responsable que a las 8 de la mañana se levanta a estudiar, aunque el hecho de no ver a nadie en las mesas excepto folios en blanco y bolis sin abrir, te hace levantar ciertas sospechas. Pero bueno, a pesar de eso acababas encontrando algún sitio en un recóndito lugar de la biblioteca, sitio que por supuesto tiene algún defecto (silla coja, bombilla fundida, cercanía a zona de ocio, etc.) pero que aún así no cambias. Esa mañana también descubres el mayor valor moral que reina en toda la biblioteca: la solidaridad. Tú te levantas ausentando tu lugar un momentito porque las necesidades fisiológicas así lo requieren, y al volver te das cuenta de que alguien ha tomado prestada tu calculadora. Tú no le das importancia porque piensas que alguien necesitaba realizar ciertos cálculos numéricos, sin embargo, conforme avanza la mañana, te vas dando cuenta de que los estudiantes son bastante olvidadizos porque no se ha acordado de traerte la calculadora de vuelta.
Y es que en esa primera vez es cuando te das cuenta de muchas cosas que pasan en la biblioteca. Otro gran descubrimiento es que hay bastantes ti@s buen@s paseando por la biblioteca. Lo primero que piensas es que deberías ir más a clase (más tampoco, algún día…) para conocerl@s, pero no, porque ell@s tampoco van a clase. Yo, después de mucho tiempo he llegado a la conclusión de que están contratados por la biblioteca. Creo que lo que pasó es que como no iba nadie, tenían que atraer a la gente y pensaron: “¿Y si ponemos a gente guapilla para que se pasee y así la gente viene a la biblio aunque sea para ligar?” Y eso fue lo que pasó. Entonces van de sala en sala sentándose un rato en cada mesa y paseándose por la biblioteca. Aunque ¡ojo!, no hay que confundir a esa gente con la gente que va a la biblioteca a presumir. Yo entiendo y comparto, además de que veo necesario, que se mantenga una cierta higiene (ir bien limpito) cuando se va a un lugar con tanta gente. Ahora bien, hay gente que lo lleva hasta el extremo de maquillarse, ponerse escotes enormes, camisas, zapatos, botas con un tacón bien alto para que haga mucho ruido cuando caminen por la biblioteca… Joder, que yo la primera vez que llegué, entre el sueño, lo temprano que era y encima un viernes, no sabía si había llegado a la biblioteca o a un after. Yo llegué y vi gente fuera fumando, bebiendo, las tías maquilladas con minifalda, collares, pulseras, los tíos con camisas, polos, zapatos elegantes… que claro, cuando llegué a la puerta con mis deportivas y mi sudadera y vi al hombre con traje y pinganillo al que tenía que enseñarle mi carné, pensé: “¿A que no me deja entrar por llevar calcetines blancos?” Vale que luego me enteré de que lo que bebían era café, pero en ese momento pensaba que aún estaban de botellón.
El caso es que al final pasas por esa puerta de la biblioteca con tus pintas, puerta que aunque no lo parezca es mágica. Sí, mágica, porque son las únicas puertas del mundo que tienen la propiedad de que cuando pasas por ella te acuerdas de todo. Tú puedes estar con tus amigos fuera de la biblioteca sin saber qué contaros que cuando pasas por la puerta se te viene a la cabeza algo súper-importante que tenías que decirle. Lo malo es que la montaron al revés. Porque la idea en principio está bien pero ya sería perfecto si en vez de al entrar, fuera al salir cuando te acordaras de todo. Sí porque estar toda una mañana estudiando para que luego al salir por la puerta se te olvide todo, pues es una putada. Aunque la mayor putada es que, como entras a la biblioteca hablando, al final siempre te topas con alguien que muy educadamente te acaba gritando: “¿Por qué no te callas?”. 27 noviembre Episodio XXVIEPISODIO XXVI: VACÍO
De pie, con la mirada perdida sin saber dónde, rodeado de una multitud de gente hablando e incluso gritando, de una cantidad de perfumes y olores desconocidos, de luces, de personas que te rozan con o sin quererlo y de cantidad de bebidas a tu alrededor que tantas veces has probado. Sin embargo, incapaz de oír, de oler, de ver, de tocar o de degustar. En ese momento ni siquiera alcanzas a preguntarte por qué no puedes, porque tu cabeza está totalmente en blanco. Casi resulta indescriptible la sensación de vacío que te rodea; tanto, que a tu alrededor podría estar ardiendo Troya y no serías capaz de darte cuenta.
Y lo peor es que esa sensación no desaparece y en el camino a casa miras las calles vacías acordándote de cada decisión que has tomado, de cada una de esas veces que te juraste a ti mismo no arrepentirte de nada, de cada movimiento que has realizado, como si tu propia vida fuera una partida de ajedrez y a estas alturas de la partida no supieras si estás donde te gustaría estar. Y continúas mirando a todos lados pensando y esperando cuando te tocará volver a mover la siguiente pieza, con cierto miedo a equivocarte y a lamentarlo meses más tarde.
Y con la misma sensación, llegas a tu casa, te metes en la cama, y buscas una respuesta mirando al techo. ¿A qué pregunta? A cada una de las que te has hecho sin ni siquiera darte cuenta. Sin embargo, pese a que no responderías a ninguna, llegarías a la conclusión de que, a veces, para que exista un desierto, no es necesario que no haya nada.
26 octubre Episodio XXVEPISODIO XXV: EL (NO TAN) LEJANO ORIENTE
Probablemente si miráis ahora mismo a vuestro alrededor veréis que todo está “made in China”, “made in Japan”, “made in Taiwan”… hasta los relojes suizos seguro que también son “made in Vietnam”; y hasta podría darse que los niños en vez de venir de París, vengan de Tokio. Aunque si de París ya tardan 9 meses, desde Tokio, con escalas y todo, podrían tardar 3 años. Pero bueno, eso tampoco importa ahora.
Lo que realmente importa es el Lejano Oriente. ¿Y dónde queda exactamente? Pues como su nombre indica, lejos. Para que os hagáis una idea, el Oriente es el sitio donde estaban los 3 Reyes Magos que fueron hasta Belén. Que por cierto, todo el mundo sabe que al ir, todo muy bien, siguiendo la estrella y tal… pero ¿y a la vuelta? Porque eso no se cuenta. ¿Cómo llegaron de Oriente? ¿Dejaron migas de pan? ¿Siguieron a otra estrella? Además que ya me imagino el camino de vuelta, los 3 Reyes hablando:
- ¿Os habéis fijado? El niño no se le parece en nada al padre. - ¡Ya ves! ¡Qué fuerte! Pa’ mi que algo raro ha habido… - ¡Aiss! ¿Y la Virgen? ¡Pobrecica! ¡Qué mal le ha sentado el embarazo a la moza! (Esto no lo cuenta la Biblia pero el padre de Melchor era de Aragón)
Y luego ya cuando llegaron a casa, las mujeres, ni te cuento:
- ¿Dónde has estado? ¿Eh? Llevo aquí esperándote un mes… - Es que… hemos tenido que ir a llevarle mirra a un recién nacido… y hemos tenido que ir hasta Belén…
Claro, esas excusas… como que no cuelan. Yo de hecho les hubiera dicho que me había ido a esquiar o a pasear en barca que son cosas más propias de un rey, ¿no?. Pero bueno, ahora no es momento de entrar en temas de alcoba.
Volviendo a esto de Oriente, la cultura oriental influye ya desde bien pequeño. Y lo preocupante no es que influya, lo preocupante es que las madres se acojonan. Está el niño tranquilamente viendo la tele y llega la madre:
- Miguelín, ¿qué ves? ¿dibujos? - No mamá, es Anime Japonés.
Entonces la pobre mujer que no sabe lo que es, se asusta y se cree que su hijo tiene un sexto sentido y empieza a ver a Bruce Willis por todos lados. Y es que la gente no está preparada para estos cambios tan bruscos. Porque claro, una cosa es que de pequeño imitaras a Jackie Chan, Bruce Lee, Karate Kid… pero de ahí a que venga la gente por la calle, se te pare delante de ti, te mire con cara de estreñido y te diga: “bi guater mai frien”, hay un trecho.
Pero es que el que se te acerca no es uno de eso japoneses que van como en montón, como si fuera una prueba de “Humor Amarillo”, visitando lugares y haciéndole fotos a todo. El que se te acerca es un español chalao. También es verdad que si se te acerca un japonés te quedas pensando: “Este es gilipollas. ¿Por qué coño el japo me imita a un chino?” Pero por lo menos la cara de estreñido no la tiene que poner. Aunque también se dan casos de españoles que con una china se les ponen los ojos como a los japoneses. Pero mejor no liarnos. Por cierto, que hay que ver lo que me recuerdan las visitas guiadas de japoneses a la de españoles. Igualitas del todo.
Otra cosa que también se ha puesto de moda es hacerse budista. ¿Por qué? Seguramente por convicciones morales y espirituales tales como por ejemplo que Richard Gere y Orlando Bloom lo son. También puede ser porque quieran llegar a ser monjes budistas ahí en el Tíbet, que para el que nunca haya visto a uno en los documentales de la 2 (no en los documentales de animales… claro está), son como una especie de Andrés Montes con una túnica de butanero del Imperio Romano. Más o menos.
Y es que el Lejano Oriente está en todos lados. Sin ir más lejos, tú te quieres ir a hacer deporte; coges, te pones tu chándal, tus zapas y llamas a un colega para echar unas canastas por eso de no ir sólo:
- ¡Oye José! ¿Te vienes a hacer un poco de deporte? ¿Echamos unos tiros? - No tío, es que yo hago yoga. El yoga es mi deporte. - ¿Tu deporte? ¿Y cómo va eso? ¿Hay ligas? ¿Torneos? ¿Juegas pachangas con otra gente?
Claro, es que no es tan fácil, ¿cómo demonios se juega al yoga? Es que yo me imagino un torneo de yoga, parecido a una eliminatoria en un torneo de artes marciales de Son Goku, los dos preparados… a un lado uno con una pierna por detrás de la cabeza y las manos en alto, y en el otro lado uno sentado con los brazos abiertos y las piernas recogidas como cuando jugabas al “conejo de la suerte”. No sé, esa es mi idea… y cuando empieza, pues nada, los dos empiezan a meditar hasta que uno se canse o el otro llegue a alcanzar la sabiduría eterna o la paz interior…Que yo no tengo nada contra la gente que busca cosas. Los hay que buscan tesoros, otros que buscan a Wally, otros que se pasan el día buscando minas en el ordenador mientras trabajan… pero cuando llega alguien a tu casa y te suelta: “Yo es que busco la salud tanto física como mental, busco el equilibrio entre el interior y el exterior, encontrarme bien tanto por fuera como por dentro.” Que yo pienso: "Coño, este tío lo que busca son los nuevos “special K”". Pero bueno…
En fin, yo la verdad es que con tanto hablar de buscar cosas y de oriente, me ha entrado hambre. Así que voy a ver si busco las “Páginas Amarillas” y llamo a un restaurante para que me traigan comida china. 21 septiembre Episodio XXIVEPISODIO XXIV: ESO A LO QUE LLAMAN TALENTO
Hoy en día se ha puesto de moda escribir donde sea. Y es que entre tantos flogs, blogs, foros, cajeros de bancos y puertas de W.C., el que no escribe es porque no quiere. Sin embargo, por alguna extraña razón, hay gente que cree que por escribir en algún sitio, ya eres el nuevo Cervantes, Da igual si escribes libros o si escribes esquelas, cualquier cosa basta para que la gente vaya a pedirte que le escribas El Quijote. Yo estoy convencido de que hay gente que cree que El Señor de los Anillos fue una redacción de clase. Me imagino ahí en la escuela al profesor:
- ¡Tolkien, J.R.R.! - ¡Presente! - Para mañana me va a hacer una redacción de 2000 folios por delante y por detrás a letra 12, sin dobles espacios y en la que tiene que aparecer hombres, elfos, orcos, magos y un anillo.
Por cierto, una curiosidad, por alguna extraña razón muchos de los grandes escritores de la historia tienen nombres compuestos: Edgar Allan Poe, Camilo José Cela, Robert Louis Stevenson, Gustavo Adolfo Bécquer, Joane Kane Rowling, Ana Rosa Quintana.... Vamos, muchos grandes escritores.
Pero no sólo con la escritura pasan esas cosas, tú te pones a dibujar un monigote con 4 rayas en un papel (¡Ojo! No confundir con coger un papel y hacerse 4 rayas con unos monigotes) y enseguida ya tienes a alguien diciéndote: “¡Oye! ¿Por qué no me haces una caricatura montad@ en un Ferrari?”. Que te dan ganas de decir: “Lo siento pero no sé dibujar monos”.
Y es que de verdad, la gente se empeña en sacar talento de donde no lo hay. Otro ejemplo más; tú dices que sabes tocar 4 acordes con la guitarra, y siempre salta alguno:
- ¡Tío!, ¿y no sabes esa de Jimi Hendrix que hace: Paraunpaunparaparapaunpaun?!
Que tú te quedas pensando:
- ¡Joder!, ¿ese era Jimi Hendrix o Melendi colocado? Bueno... o Melendi simplemente...
Pero la verdad es que con esto del talento se lleva exagerando desde hace mucho tiempo. De hecho, hay gente que se cree que tuvo un talento inusitado y luego en realidad no era para tanto. Por ejemplo, Jesús. Jesús era un gran adivino, pero sólo a corto plazo. El tío era capaz de predecir el futuro y sin utilizar cartas, ni bolas de cristal, y encima no tenías que llamar a un número de teléfono. Lo único que te predecía el futuro cercano. Vamos, como un hombre del tiempo, que te puede decir el tiempo que hará mañana pero no dentro de un mes. Sin ir más lejos, él le dijo a Pedro: “Me negarás 3 veces” ¿Cuándo? Antes de que cante el gallo. También es verdad que el gallo canta todos los días, con lo cual resta mérito, pero la cosa es que el tío lo adivinó. Pero claro, cuando tenía a largo plazo el tío no tenía visión. Porque elegir como colega a uno que te va a traicionar, es de ser un poco masoca. Es como cuando te encuentras con la típica persona que te dice: “Ais, es que si me tomo el helado, sé que me va a sentar mal…” y aún así se lo toman. Realmente es que hay gente que no se comprende. No me imagino yo a alguien diciendo: “Es que sé que si me tiro por el balcón… me voy a matar” y aún así se tire. Pero bueno, tampoco quiero desviarme del tema.
En fin, retomando el tema, si de verdad hay alguien que se empeña en sacar talento de donde no lo hay, es la familia. Desde pequeñito en la cuna, cuando te oían llorar ya decían: “Ay mi niño, ¡qué pulmones tiene!, seguro que será cantante”. Claro, luego hay familias que se lo toman a pecho, y sale gente como Enrique Iglesias… Sin embargo también es verdad que la familia tiende a ser exagerada. Seguramente todos hemos estado en algún bautizo o alguna comunión y hemos oído a las abuelas discutir sobre a quién se parece el hijo: “Ay mi nietecín que ha sacado la misma sonrisa que su padre”, “Ay mi nietecín que tiene los mismos ojitos que la madre”. Y les da igual como sea el niño, aunque sea adoptado.
Y es que, si de verdad la gente tuviera todo el talento que a veces se le presupone, ¿quién opositaría para funcionario?
12 agosto Episodio XXIIIEPISODIO XXIII: RUMOURS
Tras mucho tiempo pensándolo, he llegado a la conclusión de que la gente tiene alma de director de cine. No porque sean capaces de transmitir algo a través de la pantalla grande, sino porque se montan unas películas en su cabeza que son dignas de varios Oscar. De hecho, hay algunas que ni los mejores guionistas de la historia se atreverían ni siquiera a soñar. Y es que a la gente le basta con sólo una llamada de teléfono para ponerse a inventar. Por ejemplo, un día estás tranquilamente con tus amigos, y de repente te levantas y te pones a hablar por teléfono, y si la conversación dura más de 5 minutos, tus colegas empiezan a componer la historia:
“Ufff cuánto tarda, seguro que está hablando con una novia que tiene” “Seguro que es la chica del otro día de la playa” “Osti claro, y por eso no vino ayer a la cena, porque se iría con ella” “¡Qué cabrón! Y seguro que acabaron al final en su casa” “Ahhh… y por eso esta mañana tenía esa cara, de la fiesta de anoche” “Seguro que están hablando de cuando quedar otra vez”
Es decir, en un momentito tus colegas han conseguido que te ligues a una chica, que quedes una noche con ella, te la tires y consigas otra cita. Todo eso, mientras tú estabas oyendo la musiquita de espera porque acababas de llamar a la estación de autobuses reservando un billete para el sábado porque te vas al pueblo.
El caso es que con esto de los rumores, acabas descubriendo un montón de cosas que no sabías de ti. Tú vas un día tranquilamente paseando por la calle y de repente te cruzas con un compañero tuyo al que no veías desde hace mil, y de repente te suelta: “¡Hombre Borja! ¿Pero tú no estabas muerto? Pero si me dijo Ana que había estado en tu entierro”. Que tú te quedas pensando: “Coño, ¿estaré muerto? ¿Me habrán matao y no me habré enterao?” O mejor aún: “¿Seré Jesucristo, que he muerto y he resucitado?” Es que es muy fuerte que te mueras y que no te enteres. Aunque peor es que te entierren, y que ni siquiera estés presente en tu entierro. En fin...
Probablemente ahora estéis pensando que la gente se inventa las cosas. Y es verdad. Pero eso es lo que se lleva haciendo toda la vida. ¿O acaso os creéis que lo de Adán y Eva lo escribió Grissom basándose en los restos de ADN? Además, ¿qué puede pasar por inventarse una mentirijilla de nada? ¿Que tras 4 años, aún mueran soldados y civiles en Irak porque no encuentran las armas? Que digo yo, tantos años buscándolas y al final seguro que se las habían dejado encima de la mesilla de noche. Por suerte, no todo el mundo hace lo mismo. No quiero imaginarme, por ejemplo, unos periodistas inventándose noticias o jueces metiendo gente en la cárcel sin pruebas. Todos sabemos que esas cosas no pasan.
Sin embargo, para evitar que los rumores vengan de la invención de algún listillo, lo mejor es tener siempre una buena fuente que te informe. Una fuente que va cambiando con el paso de los años. Cuando tienes 15 años, la fuente de información es la puerta del cuarto de baño del instituto o del colegio. Tu entrabas (si es que te atrevías) y leías: “MANOLO X ROSA”, y rápidamente corrías a decírselo a todos como si te hubiese tocado la lotería. Además que tú, ni conocías a Manolo ni a Rosa porque en tu clase no había ni Manolos ni Rosas, pero daba igual, lo importante era dar la noticia. Lo curioso es que a veces, se daba la situación de que el colegio tenía ya sus años y siempre llegaba el típico empanao’ que venía y te decía: “Jo tío, no te lo vas a creer ¡qué fuerte de lo que me acabo de enterar! ¡¡Franco ha muerto tronco!!”. No quiero ni pensar qué puede pasar el día que se entere de que el príncipe tiene novia. Siguiendo con el tema, cuando las personas ya pasan la cuarentena, la fuente de información son los padres de tus amigos. Esta fuente es muy fiable pero lleva un retraso considerable. Por ejemplo llega tu madre y te dice: “Me he enterado de que Carlos tiene una novieta” Y tú contestas: “Mamá, Carlos ahora se llama Amparo, hace dos años que se ha casado, y ha adoptado un niño”. Y por último cuando llega la tercera edad, la fuente de información son los panaderos, farmacéuticos, enfermeras, etc. En este caso, la fuente es fiable, pero la información se distorsiona. Un caso típico sería cuando tu abuela te dice: “Me he enterado de que tu amigo Paco se ha quedado manco a perpetuidad y se ha ido a trabajar a la huerta” Y tú: “¡Que no abuela! Que mi amigo Paco trabaja de jefe de seguridad en la puerta del banco”. Y entonces tu abuela te suelta una de las grandes frases de abuela: “¿Y no es eso lo que he dicho yo?” Que yo creo que es algo común en todas las abuelas. Ella te dice algo, tú contestas lo contrario y ella: “¿Y no es eso lo que he dicho yo?” Aunque de eso ya hablaremos otro día.
Pero de todos los rumores, hay uno que jode de verdad: el rumor veraz incomprensible; es decir, que aparezca un rumor sobre ti, que sea verdad y que no sepas de donde ha salido. Me explico, tú te vas tranquilamente una semana a la playa de Varadero y una noche pillas un ciego increíble, y a la vuelta ya te conocen como “El rey del chupito”. Que tú te quedas pensando: “¿Qué pasa? ¿Tenía una cámara dentro de la pajita de la piña colada? ¿O es que me habéis mandado a los del CNI?” Luego ya recapacitas y piensas: “Tiene que haber sido la pajita porque si hubieran mandado a los del CNI seguro que me habría dado cuenta y seguro que aún estarían allí buscándome”. Aunque luego tú sigues recapacitando y piensas: “A ver si esto va a ser un Gran Hermano y yo no me he enterado, y me están vigilando con cámaras todo el día… ¡no te digo! Aquél cubano con barba… ¿a que era Mercedes Milá?”
En fin, lo mejor será dejar el tema. Por cierto, antes de acabar, que me he enterado de que un tal David y una tal Victoria, parece ser que últimamente se les ve muy juntos… Yo no quiero decir nada, pero podría ser que hubiera algo. De momento, es sólo un rumor, aunque ¿quién sabe? |
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